CUENTISTA DEL DESIERTO

JORGE LUIS TUME QUIROGA: Cuentista del desierto y el debate postergado de la actualidad del costumbrismo

Reynaldo Cruz Zapata

De Trujillo, tenía noticias de Alarcón y Luis Eduardo García, como representantes de nuestra literatura por esos lares, hasta la tarde del último miércoles cuando deambulando por los auditorios de la Feria del Libro de Trujillo (FLT), descubrí a Ricardo Ayllón, escritor chimbotano que conocí años atrás en el IV Encuentro Nacional de Escritores Manuel J. Baquerizo en Ica, presentando el libro Cuentista del desierto de Jorge Luis Tume Quiroga (J.L. Tume), un piurano que ha publicado su primer libro bajo el sello de Ornitorrinco Editores.
J.L. Tume, en esta publicación nos entrega 10 relatos de tendencia costumbrista, que merecen especial atención por el contexto en el que se inserta en la literatura piurana, que con la incursión de la nueva generación, por lo general ha estado alejada de la tradición e idiosincrasia popular. El panorama actual de nuestras letras es consecuencia del crecimiento acelerado de la urbe y su influencia en la creación de los jóvenes escritores.
Nacido el año de 1976 en Bernal (Sechura), J.L. Tume estudió en la Universidad Nacional de Trujillo, y a la fecha radica en la capital de la marinera, un punto esencial para entender la propuesta de este escritor: la nostalgia de la tranquilidad del campo, el recuerdo de la gente y sus relatos, las celebraciones lo llevan a plasmar Cuentista del desierto como un testimonio de lo acaecido en un intento de evitar se pierdan con la invasión de estereotipos urbanos que transfiguran lo esencial de los hombres del ámbito rural.
El rapto de las enamoradas como inicio de la vida conyugal, sigue siendo una constante en el campo, a pesar de que los jóvenes han adquirido de la ciudad nuevas formas de vestir, nuevas formas de comunicarse, nuevas formas para maquillar sus orígenes.
- Don castulo… vengo pa´ decirle… que su hija, la Eufemia, ya está en mi casa… como decimos acá me la he robao… hoy en la madrugada me la he llevao… mis intenciones con ella son buenas… nos vamos a casar.
El fragmento anterior lo encontramos en Mal presentimiento, el primer texto del libro. El discurso en estos casos sigue siendo el mismo que en épocas de los abuelos. J.L. Tume escenifica este hecho en la fiesta de Velaciones, pero también suele ocurrir en otras celebraciones como el carnaval, la navidad o el baile de año nuevo. La madrugada es propicia para que los familiares de la pareja conversen a cerca de la conformación de la nueva familia y a aquello se le conoce como “arreglar”.
“Ya sacó su mujercita este bandido… a Dios gracias porque ya tiene su edad… solo estas cosas se pueden hablar de madrugada… está bien… además nadie es eterno en el mundo… yo quiero que este buen muchacho encuentre su felicidad para cuando los viejos ya no estemos… ojalá sea una buena muchacha que le lave su ropita, que lo atienda, que le caliente su comida cuando venga del trabajo… que no haga problemas por su edad… que más bien le ayude a salir adelante porque la mujercita siempre nos ayuda a agarrar a palos la pobreza… la casa le voy a dejar a él para que no pase penurias”, pensó esbozando una sonrisa triunfal.
Una noticia de madrugada retoma la cuestión del matrimonio. Si en el anterior relato el protagonista no esperaba ese desenlace, en esta narración el personaje secundario se adelanta a los hechos e inconscientemente crea un futuro para su hijo. Nuevamente J.L. Tume nos presenta arquetipos de la vida rural: primero, la condición de que los hijos conformen una familia para evitar preocupaciones a los padres en su ancianidad; segundo, la condición de ama de casa que debe poseer la mujer (un machismo que se ha practicado desde épocas remotas y que se ha sumergido en el subconsciente colectivo, sobre todo en el de las mujeres paradójicamente, pero que con esta incursión de la modernidad en el campo se empieza de desdibujar). Tercero, primordial y que requiere urgente un estudio sociocultural, es la unión de parejas demasiado jóvenes – entiéndase 15 a 22 años - que es aceptada como normal y contrariamente las uniones de personas con más edad es casi un hecho curioso. Cuarto, la herencia de la casa y la chacra representa un materialismo de la gente del campo, al cual se le han unido otros accesorios urbanos como vehículos y estudios superiores (en este relato se puede observar este nuevo contexto).
Los bailes populares también nutren este primer volumen de cuentos de J.L. Tume, así tenemos: Un baile inolvidable y Plan poema, dos textos en los cuales se observa el jolgorio con el cual la gente del campo – un campo que como he anotado anteriormente no es tan campo como en los tiempos idos – disfruta de estos acontecimientos. Al leer los dos relatos, podemos tener una idea de cómo han cambiado las circunstancias y que definitivamente es necesario el debate postergado sobre la actualidad del costumbrismo o la denominación de un nuevo o neo costumbrismo.
Los 6 cuentos restantes, los agruparé en pares como los anteriores, así tenemos: Ña Pancha y Cuentista del desierto. La marca de un detergente da nombre al primer relato, a la vez que se observa la influencia de la publicidad, al parecer de la televisión, en el consumo de golosinas por parte de un niño. El segundo texto tiene más cualidades propias de un ambiente rural casi virgen, donde se aprecia al anciano narrador de historias que siempre existe en un pueblo. Un fantasma en el pueblo y El regreso del gigante son textos que esbozan la creencia de lo sobrenatural que aún persiste en la gente de la zona que geográficamente no pertenece a la ciudad. Finalmente, Pérdida de un chanchito y Justicia en el terral son manifestaciones de la viveza del poblador de estos territorios.
La gastronomía piurana se ve reflejada en los textos de J.L. Tume. En la mayoría de los textos aparece la chicha de jora, néctar de los incas, y se puede apreciar un plato de arroz, camote y pescado frito, el ceviche, la algarroba, café, tamales y panes.
J.L. Tume en este libro expone lo más peculiar del hombre piurano rural (hecha la aclaración que la imagen del piurano como hombre de campo que trabaja junto a su burro, bebe chicha en abundancia y pronuncia palabras como: gua, pa’, ña’, zonzo, que aún se tiene, requiere de un profundo análisis para comprobar que la influencia de la ciudad en el campo ha transfigurado las estructuras en las que se cimentaba la tendencia costumbrista) describe el ambiente donde se desenvuelve, la vida pueblerina, las relaciones sentimentales, la viveza y el folklore popular.
De la calidad narrativa de J.L. Tume puedo escribir que es aceptable al punto de convencer al lector a terminar el libro una vez que lo inicia, utiliza diálogos creíbles y, lo esencial en la literatura, tiene visos de verosimilitud; tomando en cuenta que es la primera publicación, me arriesgo a recomendar la lectura de Cuentista del desierto, pues se nota un trabajo de selección, corrección y maduración de los textos.
El génesis de los relatos de J.L. Tume ha sido las anécdotas de su tierra natal, situación que nos hace recordar que en un inicio la literatura sirvió para perennizar la vida de un pueblo, y en nuestros días se ha alejado de esta concepción por razones editoriales que apelan más a la irrealidad, a lo urbano, a las conspiraciones, a la autodestrucción del hombre o al positivismo sin sentido. Es necesario resaltar el aporte de J.L. Tume a lo que podemos denominar neo costumbrismo piurano. En esta tendencia ya se encontraban los primeros escritos de los narradores jóvenes José Lalupú, Javier Vílchez y Ana Sophía Sánchez.
Entendiendo a la tendencia costumbrista como la expresión de la tradición e idiosincrasia de las clases populares de nuestra región, es necesario repensar este concepto, pues las clases populares han cambiado significativamente, la mayoría de jóvenes ha optado por convertirse en obreros de la industria urbana a continuar con el trabajo en la chacra; las muchachas han logrado acceder a estudios superiores, aunque aún persiste la dedicación de algunas como empleadas del hogar y vivanderas. La internet ha invadido de modelos a los adolescentes que además de su gusto por la cumbia, ahora escuchan un género tan disímil como el punk. Las casas rusticas están cediendo el paso a edificaciones de material noble, el burro ha sido reemplazado por el mototaxi; el uso de teléfonos celulares ha significado el cambio de piuranismos tan conocidos como el gua, a nuevas variantes como okas. Ante ello, vale la pregunta ¿Podemos seguir hablando de costumbrismo? ¿Podemos denominar neo costumbrismo a la creación literaria que tiene como referencia este ámbito rural con tintes urbanísticos? ¿Es aceptable seguir construyendo la imagen del piurano bonachón, bebedor de chicha e ingenuo?
No todo se ha perdido para fortuna nuestra, sin embargo, como se nota en el libro de J.L. Tume, la influencia del campo en la ciudad ha sido significativa. El autor ha construido personajes teniendo referencias de la realidad, acaso tomando sin permiso parte de lo que aún queda de nuestros pueblos, como si fuera un compromiso tácito con la tierra que cobijo sus primeras tentaciones de convertirse en escritor.
En Cuentista del Desierto llama la atención la ausencia de una advertencia al lector a cerca de que lo contenido en el libro no abarca completamente la realidad del piurano; ya nadie puede decir que seguimos contando con la trilogía representativa de nuestra ciudad: algarrobos, piajenos y Seminarios, pues de la mencionada, el único sobreviviente parece ser la caricatura de Luscor. Ante esta situación un lector poco perspicaz puede crearse una imagen de Piura, que no es más que la imagen que la modernidad está borrando a pasos agigantados, incluso en la provincia de donde proviene J.L. Tume, que con la explotación de los fosfatos se asegura un crecimiento urbanístico y una transculturización que definitivamente se va a reflejar en los próximos escritores que emerjan de ella.

San Miguel de Piura, 01 de Febrero de 2009.

SOBRE NOVELA: VOLVER A MARCA

Volver a Marca de Ricardo Vírhuez Villafane

Ricardo Musse Carrasco

En medio de aquel silencio
el gatillo sonó y sonó
en medio de aquel silencio
el casquillo rodó y rodó
y la pólvora se esfumó
y la guitarra nunca más
para Mí cantó.
Magaly Solier.

El 2007, Ricardo Vírhuez Villafane me obsequió su novela Volver a Marca, durante un encuentro de escritores organizado por la Casa Nacional del Poeta en el departamento de Tumbes. A raíz de la I Feria del Libro “Bernal 2009”, terminada ésta, la releí refugiado dentro de mi insular aposento sullanero. En Bernal nos reencontramos; obsequiándome su aforístico poemario Voces y su adolescente novela corta Rumi y el Pincullo Mágico.
Lo que más me llama la atención de su novela, es cómo va articulando los requiebros y las dislocaciones sonoras de una oralidad transculturada; henchida ésta de vocablos fusionándose, confrontándose, sesgándose, a fin de testimoniar ásperamente lo vivido. Pues, el que cuenta su inhóspita vidaprimera y vidasegunda (junto a sus épicos secuaces) es un redivivo bandolero, consumado arpista y trashumante negociante ancashino, conocido como Chihuillaco. Y su auditivo interlocutor -ya que éste no emite ni un solo fonema durante el despliegue textual- es su aculturado nieto Shellco, hijo del occiso Vasilio.
Será porque para mí la literatura es fragua de lenguaje (aunque, obviamente, no sólo eso); asevero que la discursiva que Ricardo Vírhuez Villafane se impone, como desafío formal, es el registrar un código identitario. En él pervive aún el imperativo de reivindicar enunciaciones desdeñadas todavía por el canon literario oficial.
La convulsionada temática que revela –entre líneas- esa oralidad algo hermética pero al propio tiempo cargada de poesía, es la guerra civil acontecida, desde los años ochenta, entre los grupos alzados en armas y el Estado: la de autoridades, requería inevitables balas matadoras, y además. Nada de paz, te digo, lo aprendí, en mi piel, con cicatrices y torturas, y pues me hice perseguido. En todo caso, Ricardo Vírhuez Villafane evidencia el perpetuo conflicto entre los que detentan, abusivamente, el poder y los cíclicos desposeídos de la plena dignidad humana.

El universo ficcional de Ricardo Vírhuez Villafane es ya inconfundible. Muchos de sus referentes son recurrentes en sus versátiles y profundas realizaciones discursivas. Y culmino este filial comentario a la novela corta de mi tocayo, refrendando estas contundentes sentencias: nada de fe, de palabra confiable ni de caballero: a ellos (a los enemigos) madrugarle su traición.

Sullana, 07 de Octubre 2 009.

I FESTIVAL MUNDIAL DE ECOPOESÍA

DAVID NOVOA EN FESTIVAL MUNDIAL DE ECOPOESÍA
.
El joven poeta trujillano DAVID NOVOA, estará presente en el I FESTIVAL MUNDIAL DE ECOPOESIA 2009, "LA POESIA REVERDECE LA TIERRA", evento de gran trascendencia que organiza la Unión Mundial de Poetas por la Vida, y que se desarrollará del 5 al 8 de noviembre, en la ciudad de Tumbes.
Junto a Novoa, participarán distinguidos estudiosos del medio ambiente y literatos, pues el propósito es proporcionar una base científica en el campo ambiental a la literatura ecológica o eco literatura. Se realizarán en los auditorios de la Universidad Nacional de Tumbes y Municipalidades Provinciales de Tumbes, Contralmirante Villar y Zarumilla. Se leerán ecopoemas, y se obsequiará un poema a cada asistente. Esta lectura estará matizada con intervenciones musicales y dramatizaciones teatrales, todo en el ámbito ambientalista.
Entre otras actividades, todos los poetas plantarán un árbol en un lugar especial con la finalidad de dar inicio al BOSQUE DE LOS POETAS, cada poeta escribirá un mensaje a su árbol el mismo que será impreso y colocado al costado del árbol de manera permanente. Este será uno de los testimonios más grandes de amor y compromiso hacia los bosques.
En la Plaza Mayor de Tumbes, rodeada de frondosos arboles y con un gran espacio central, se realizará la más grande exposición de ecopoemas del mundo. De todos los poetas, presentes en la próxima publicación "Inventario Azul", se seleccionará un poema, el mismo que será ampliado y expuesto para que sea leído por todos los visitantes, especialmente estudiantes de todos los niveles educativos y ciudadanos en general. Así se apreciarán en esta plaza poemas procedentes de América, Europa, África y Asía.
David Novoa realizó estudios de Ingeniería Industrial y Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de Trujillo y en la Universidad Privada Antenor Orrego. Fue jefe de la Sección Cultural del diario La Industria de Trujillo y editor-creador de las revistas LAS SUMAS VOCES y CONTEMPO.
La calidad de su obra poética ha sido reconocida a través de la obtención del primer puesto en el concurso Poeta Joven del Perú, versión 1990. Primer y segundo Puesto en los primeros Juegos Florales Interuniversitarios en Trujillo - 1990. Primer puesto Premio Lundero de Poesía - versión nacional. 1996.
Ha publicado los libros: Itinerario del Alado sin Cielo, Libro de la incertidumbre, La voz del Loco I, II y III (plaquetas) y Conversaciones con Daniel F - La verdadera historia de LEUSEMIA.
Además de su obra poética, realiza una campaña permanente de sensibilización ecológica a través del I Centro de Educación Ambiental del norte peruano, llamado El Minizoológico Educativo en la Campiña de Moche. Allí cura y alberga animales silvestres maltratados que son confiscados por la policía o donados por las personas que los encuentran abandonados. Con ellos, en cautiverio de protección, hace exhibición didáctica para los visitantes escolares infundiéndoles respeto y compromiso con la vida silvestre, conocimiento del patrimonio natural del Perú, y amor por la madre naturaleza.

MADRE NUESTRA

Al poeta Alberto Benavides Ganoza

Inmenso animal enroscado,
dragón vuelto sobre sí mismo,
durmiendo.

Su carne es de tierra,
Las subterráneas vetas minerales son su esqueleto,
las cumbres de piedra en cordilleras extendidas su columna vertebral,
en los ríos que lo irrigan como arterias, su sangre,
y la magma volcánica -sobre la cual se envuelve sorbiendo calor-
su corazón .

Este inabarcable ser viviente
ondulando en la cristalina placenta del océano
es...

Nuestra Madre

La Madre nuestra.
En su cuerpo
-como se adhiere el musgo al pellejo del lagarto-
se extienden espesuras,
selvas infinitas, bosques, junglas,
y de este verde pelaje vegetal
pequeños y asombrados,
con lanzas de palo y cuchillos de hueso,
vestidos con las pieles de las bestias que cazábamos,
aparecimos misteriosamente,
recogiendo frutos, semillas, brotes tiernos,
hundíamos insectos en la boca, lagartijas iridiscentes, tibios huevecillos,
cazábamos, pescábamos, marisqueábamos,
mordisqueábamos la carroña de los lobos marinos
descubríamos el terrible y amoroso cuerpo de...

Nuestra Madre

La Madre nuestra.

Y construimos ciudades, energía hidroeléctrica, células fotovoltaicas,
Detergentes y pornografía,
Y levantamos edificios ansiosos por ocultar al sol más temprano cada día
Y adoramos a deidades irreales:
Dios Yo.
Dios Escepticismo.
Dios Tecnología.

Olvidamos
A Nuestra Madre

La Madre nuestra.

Olvidamos

De dónde la materia que tu carne forma

De la Tierra

De dónde la fascinación por los goces infernales

De la Tierra

De dónde la irrepetible, fugacísima, existencia humana

De la Tierra

Hemos olvidado que Nuestra Madre
Y Madre de todas las Madres
Es
Nuestra Madre

La Madre Tierra...

ANTES NIEGUE SUS LUCES EL SOL

EL CAOTICISMO SEMANTICO
EN LA POESIA
DE BETHOVEN MEDINA


JUAN PAREDES CARBONELL *

El libro que nos propone leer Bethoven Medina titulado Y antes niegue sus luces el sol, verso que corresponde al segundo pie de verso de la segunda estrofa del Himno Nacional del Perú, es una invitación a la búsqueda del sentido más que a la de una significación. El lector se siente de pronto sorprendido, pues no sabe qué actitud asumir semejante a la del andariego que se detiene exactamente en la intersección de un camino que se abre en cuatro direcciones opuestas, y no se decide por cuál de ellos proseguir.
El libro nos propone cuatro lecturas aún cuando sólo se trate de dos discursos literarios completamente diferentes.
De un lado el texto poético de factura multisensorial, que se inspira en la experiencia histórica de un pueblo, narrado en la letra del Himno Nacional y de otro lado, el texto igualmente poético, a partir del hipotexto o himno patrio. Este singular procedimiento de escritura ha determinado que por cada pie de verso del texto lírico consagrado a recordar ceremonialmente a la efemérides patriótica de la Independencia del Perú, en su gesta libertaria, cuyo punto culminante fuera la Batalla de Ayacucho, se escriba 52 poemas titulados con el pie de verso de cada una de las cuatro estrofas del texto paradigmático. De tal manera que los 52 pies de versos de que se compone el Himno Nacional que escribiera José de la Torre Ugarte dan origen a igual número de poemas brotados de la pluma de Bethoven Medina.
El segundo ritmo de lectura nos remite a un esquema topográfico, donde el movimiento visual del iris del ojo quiebra la línea horizontal de izquierda a derecha que sigue la lectura corriente del texto impreso. Es una lectura en zigzag siguiendo la forma de un metro quebrado en triángulos equiláteros; los versos de las estrofas I y II dan título a los poemas del libro y los versos de la estrofa III y IV, funcionan como versos finales de cada texto poético.
La tercera lectura corresponde al texto del Himno Nacional con que se rubrica el libro y que aparece como epílogo, además de operar como índice o tabla de títulos de los textos del libro.
La cuarta lectura es convencional, sintagmática, y corresponde a la disposición del discurso del poema en su orden normal. Pero aquí también lo convencional se obstruye pues el poeta hace un juego, una combinación de textos e intertextos, extraídos de contextos literales históricos, de cancioneros y sociolectos de la cultura popular.
En su enunciación formal, es evidente que el autor se ha salido del cauce encadenante del discurso, como registro hablado o escrito, y ha ensayado la experimentación poética del discurso caótico en donde el sujeto nominal no se corresponde con el predicado y la frase verbal carece de un orden externamente coherente, en armonía con la regla lógicas de la predicación.
Otro de los rasgos de composición dominante es la transtextualidad de que se habló en un principio con respecto al tratamiento del Himno Nacional y la inserción de intertextos provenientes de otras fuentes.
La experimentación poética de este calibre en estos tiempos de ultradesarrollo técnico y científico, en el que a la ciencia le cupe el acto maravilloso de alterar la realidad, ya sea transformándola o reproduciéndola, capacidad negada absolutamente al arte, que solo la representa, es un acto de desobediencia, de rebeldía, de transgresión a los cánones establecidos y, en consecuencia, de abierta subversión estética. La poesía se pone en una situación ultra lírica , rompe el cordón umbilical del orden discursivo, la estabilidad estética, la tradición, lo acostumbrado y la creación adquiere otras formas de artificio. La poesía barroca fue la primera manifestación de ese género y por consiguiente la primera dislocación en la relación comunicativa autor-lector, por cuanto toda transgresión al signo, todo forzamiento del símbolo literario, conlleva a una ruptura entre el destinador y el destinatario, entre el emisor y el receptor. El lector queda fuera del esquema de la comprensión textual y, por consiguiente, de la comunicación. Fue con el advenimiento de los vanguardistas que el arte trastocó la línea de la tradición discursiva ante la irrupción de la tecnología electrónica y el nacimiento de una nueva era científica cargada de anuncios y revoluciones ultramecánicos. Los surrealistas y dadaístas , en primer lugar, que cambiaron la lógica poética de lo racional a mecanismos inconscientes, oníricos, de la articulación poética. Se impuso el desorden sintáctico y alógico más a tono con los desbordes del sentimiento y la emoción.
La poesía ingresó a un periodo de franca renovación con poetas precursores de un nuevo estilo como Whitman, sobre todo, en tiempos más modernos, al que sucede Apollinaire, Mallarme, Rimbaud, Ezra Pound, César Vallejo, Pablo Neruda. Fueron Laforgue y Pound quienes, sin embargo, acabaron con los últimos rezagos de la retórica tradicional e incorporaron los intertextos e intratextos en lengua extranjeras como el griego clásico y el chino, en el caso de Pound, y las parodias y paráfrasis de textos consagrados, en el caso de Laforgue. Como se sabe, Vallejo no fue ajeno a estas experimentaciones, aunque cobren en su poesía más relieve la coloquialidad y el irracionalismo poético, la exploración de la función de los significantes lingüísticos y la estructura del verso.
Ezra Pound y Vallejo no nacieron, sin embargo, por generación espontánea, ya antes que ellos, fueron Apollonaire y Mallarme que se aventuraron en fundar una nueva poesía cambiando los cánones hasta entonces imperantes: quebraron la linealidad versal y le otorgaron una funcionalidad al espacio de la página intentando una nueva disposición estructural al esquema lineal de la escritura. De las avariaciones topológicas de la presentación del discurso poético a la desconstrucción del verso a formas cada vez mas alógicas y transoracionales, se llegó a la pura sonoridad de la poesía concreta y con ello a la desaparición total del sentido. El verso se resquebraja y el pensamiento poético, lineal y continuo, se descompone en estructuras desconexas, en frases sin sucesión lógica ni orden, sin relación de causalidad y efecto. Lo que más tarde produjo como consecuencia natural el caoticismo semántico.
El poeta pierde respeto por las reglas y da paso a una anarquía escritural. Surgen las corrientes fónicas rítmicas de la poesía concreta en que se anula el concepto poético y el sentido interior, primando las estructuras aliterantes y la iconografía versal, en sus formas externas. En cierta medida estas exploraciones y búsquedas formales le dieron un aire de postmodernidad a la poesía contemporánea. Surgieron nuevas estéticas, entre otras la estética de la negatividad de Theodoro Adorno, que resalta la tendencia a lo antibello, continuada por otra teoría mas fuerte, aquello que Tzvedan Todorov denomina, estética experimental. Cantera ésta de la que no somos ajenos en el ámbito hispanoamericano como aparece de la poesía alógica del argentino Homero Aridjis. En el Perú, aparecen nuevas figuras estelares con César Moro y Martín Adán, Carlos Oquendo de Amat, Antonio Cisneros, José Ruiz, Rodolfo Hinostroza, César Toro Montalvo y Manuel Pantigoso, a los que habría que añadir a Santiago Aguilar y Bethoven Medina. Existe, pues, una tradición de poetas que experimentan con las formas versales y estróficas en su afán de construirse un perfil literario y un idiolecto personal que les libere de la angustia de las influencias, empresa esta difícil como lo asegura Harold Bloom, en su conocida obra sobre este punto “La angustia de las influencias”.
¿Pero qué nos ha querido proponer el poeta Medina en su libro Y antes niegue sus luces el sol al margen de sus tentativas formales?
Un texto poético que nos orienta a cuatro direcciones de lectura podría deducirse que también nos propone idéntico número de mensajes.
Como ya habíamos enunciado Bethoven Medina asume una estrategia transtextual tomando como texto paradigmático el texto del Himno Nacional pero solo en su función referencial: la lucha por la independencia del Perú después de 3 siglos de ominosa opresión. Y juega a partir de ahí (el acto de creación es un acto lúdico) con los espacios históricos y temporales de su visión poética en un orden narrativo asintagmático, mejor dicho, sin devenir cronológico, ni sucesión temporal, pero marcado por sincronías, mejor dicho, por grandes acontecimientos históricos.
La historia de la Conquista y la de Colonia hispánica seguidos por el heroico movimiento insurreccional y libertario de los pueblos nativos oprimidos que constituyen los tópicos argumentales dominantes. A partir de esta idea nuclear, el poeta inicia un proceso desconstructivo de la historia y del Himno, en la manera como lo entiende Hans Gadamer, el crítico de literatura más importante del momento: primero, proceso de desmontaje del texto paradigmático o sea del Himno Nacional pues usa cada pie de verso de los 52 que tiene para exponer sincrónicamente los momentos más estelares de la historia peruana.
En ese exponer el relato de la experiencia histórica del pasado en la disyuntiva opresión - libertad nacional, el poeta urde otra historia que va con la época actual pero idénticamente ominosa, el estado de opresión económica-social igualmente impuesta desde afuera por el imperialismo neocolonial. Sin cambiar los significantes de su enciclopedia verbal, el aparato lingüístico instrumental es el mismo, el poeta pone en registro dos enunciados, dos argumentos, dos ideas cruciales homologadas por una misma causa y un mismo efecto: la opresión tanto social como económica de los pueblos latinoamericanos por el poder hegemónico de los dos ejes que controlan el destino del mundo. Sugiere entonces una nueva lucha por la independencia.
No sólo se trata de dos insurrecciones y dos independencias, también de dos ideologías: la ideología de una patria libre y la ideología de una potencia dominante, como ocurrió en el pasado y ocurre hoy en el presente.
El poeta sincretiza su emoción histórica en estos dos grandes enunciados: opresión y libertad, que son la denotación inmediata de su discurso poético, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos, que tales variables son los factores dominantes en la historia general de los pueblos americanos subordinados al imperialismo dominante. En su sentido connotativo, este estado social, real e histórico, por la que atraviesa Latinoamérica, pues no es un asunto nacional únicamente el colonialismo de ayer y el neocolonialismo de hoy disimulado bajo la piel de cordero llamado globalización, son dos procesos históricos que se relevan la posta y se suceden fatídicamente sobre toda la orografía latinoamericana. De esta doble visión sincrónica determinadas por dos experiencias históricas, la del pasado y la del presente, surgen dos discursos enjuiciadores, abiertamente críticos: en primer lugar tenemos el texto del Himno Nacional, discurso épico como texto que relata una historia y en segundo término el texto poético, discurso lírico convulsionado, que narra los acontecimientos sin orden ni plan lógico pero sujeto a una emoción poética de detalles particulares nacidos del devenir histórico, con sus rasgos individuales propios de cada época: conquista, colonia, insurrección, guerra patriótica, y neocolonialismo a partir del ultimo siglo. Para lograr su propósito el autor se vale de una gran variedad de microcontextos, antropológicos, económicos y sociales, que reseña acrónicamente, sin lógica temporal, pues su emoción de cronista épico-lírico ve el drama peruano como totalidad y no como acontecer efemérico en sucesión diacrónica. En consecuencia, el poema de apertura “ Somos libres seámoslo siempre”, plantea la estrategia inicial del discurso:

Somos libres
debemos ser para cruzar áreas verdes
haciendo caer telones de la tarde
Desde Manco Inca
y la Emancipación (1536)


(De : Somos libres seámoslo siempre, pág. 15)
***
Recordad a los hermanos Salcedo (1688)
y a 4 extremidades arrancadas de tronco
humano

***
Caballos tiran a Tupac Amaru II (1780)

***
Diego Amaru regresa en la apertura de niño naciendo
***
Dónde este Jorge Chávez
“Arriba siempre arriba hasta las estrellas”


(De: Somos libres seámoslo siempre, pág. 16)
***
La historia nacional que nos es narrada poéticamente, no asume un orden lineal ni cronológico, como se estila en las crónicas de los historiadores, sino que, por el contrario, desarticula la unidad orgánica y la fragmenta en cuadros para darnos una visión total del suceder panorámico correlativo a 500 años de existencia social. De ahí que resulta viable sincretizar el total de acontecimientos más notables que históricamente ocurrieron en el transcurso de todo ese tiempo en un suceder caótico pero articulados por la emoción del poeta.
La enumeración sin orden y por momentos hasta reversible de las efemérides históricas interpolada con las experiencias personales del autor que reproducen la existencia cotidiana, sincrónica, de la realidad problemática de este siglo, adquiere un ritmo dinámico de retroproyector multimédico. A fin de darnos esta impresión Bethoven recurre a desarticular el lenguaje y romper la estructura lógica del pensamiento racional, en una multiplicidad de referencias de sucesos y cosas. Este rasgo característico de su poesía, el caoticismo, el fragmentarismo, la enumeración, viene por tanto de canteras lejanas. Como lo atestigua Spitzer, desde los textos bíblicos, pero con acentuada persistencia, de la poesía barroca de Góngora, Quevedo, Calderón y en tiempos mas modernos, de Walt Withman, Salinas, Vallejo, Neruda.
En los textos de Bethoven el rasgo de estilo se distingue por la desarticulación total del discurso en partículas frásicas, ya sean nominales o predicativas pero sin un patrón racional de vinculación, de manera que replantea una desacostumbrada forma de lectura. El lector, por consiguiente, como lo advirtió Valery, para la literatura de este tipo, está obligado a reaprender a leer.
Reaprender a leer significa que el receptor medio, no ilustrado en técnicas de comprensión e interpretación del discurso literario experimental, decodifique el texto siguiendo la forma multiplural de abordarlo en su escritura metafórica y figurada o en su estructura sintáctica alógica, para aprehender los sentidos subyacentes que en su fondo reposan.
Explorar en el texto de esta naturaleza exige procedimientos no convencionales, desacostumbrados y por tanto una reformulación del código habitual dado por el discurso poético que ha generado sus propias reglas.
Yo diría que el caoticismo en el discurso de Medina no es lexemático, de enumeración de cosas, de inventario referencial en un orden asintáctico, sino de conceptos incoordinados sinsemánticos como se observa en el lenguaje patológico de los que sufren disfunciones en el habla, aspecto de la literatura estudiado en profundidad por el teórico ruso Tzvetan Todorov, Julia Kristeva y Lacan.
La incoherencia conceptual poética anula el pensamiento cartesiano pero produce un efecto de sorpresa, de estupefacción transemántica, dejándonos en ebullición emocional, en expectativa psíquica, ya que el mensaje en opacidad es intuido más que razonado.
Veamos tan solo para comprobar este aspecto:

El camino se entreabre
para el regreso
costumbre de extraer con mis brazos que no son
espadas del aire
y sin Pitágoras solucionar
de cómo la gallina puso a la luna tan alto
cuando el río Huamachuco olvidó tu fanal
a espadas del sonido


(De : De los libres el grito sagrado, pág. 32 )

*****

Irremediablemente debajo de llantas de un bus
los días son entusiastas pollitos en corso
venidos a comer en mi pecho
maíz chancado
lagrimas granuladas
así son los días bajo el Fondo Monetario Internacional

(De: Que faltemos al voto solemne, pág.19)

Como se podrá apreciar los referentes conceptuales están obviamente manifiestos: más no la unidad lógica del pensamiento.

El camino se entreabre
para el regreso
***
costumbre de extraer con mis brazos que no son
espadas al aire
***
y sin Pitágoras solucionar
de cómo la gallina puso a la luna tan alto
***
cuando el río Huamachuco olvidó tu fanal
a espaldas del sonido

Tomada así individualmente, por separado, cada frase, cada lexia, contienen no sólo referentes sino también un sentido al margen de su descoordinación conceptual.
Ejemplo: “El camino se entreabre para el regreso” en donde los lexemas “camino” , “entreabre” y “regreso” son pertinentes semánticamente en su denotación independiente, aunque leídos de conjunto adquieren el carácter de una figura por el verbo “entreabre” que alude a las dos hojas de una puerta. El sentido se quiebra o altera cuando se conexa el primer verso al segundo:
“Costumbre de extraer con mis brazos que no son espadas al aire”
que igualmente encarna una figura poética pero con el que nada tiene que ver semánticamente, a no ser que efectuemos una lectura semiótica y asociemos camino a brazos y brazos a entreabre pero aún así no encontramos la ligazón razonable con la frase “costumbre de extraer”. Más razonable aunque totalmente lógico es el enunciado de predicación contradictoria: “ Costumbre de extraer con mis brazos” (frase totalmente prosaica) “que no son espadas al aire” (frase de intención descriptiva), de orden evidentemente coloquial construida con una metáfora lexicalizada con sentido humorístico brazos-espadas.
El caoticismo, pues, de Medina no es lexical sino semántico y se posiciona en el estilo de los superrealistas, Breton a la cabeza. El asemantismo racional de gran parte de la poesía de esta época es lo que marca la calidad de vanguardia e impertinencia expresiva y hace que la poesía se rejuvenezca generando nuevas expectativas en el lector pero asimismo nuevas exigencias.
La exigencia es cognoscitiva, vale decir, intelectual: como llegar a desentrañar el campo de sentidos en los estratos poéticos de un discurso que se distingue por la opacidad de sus proposiciones, por asociaciones impertinentes contrarios al concepto cartesiano. El metalogismo es el instrumento para que el poeta converja en la cadena de la frase una erupción de voces de diversas fuentes y referencias sin ilaciones conceptuales pero coherentes con la visión del poeta. El recurso lexical acumulado en la estructura de los enunciados sin concierto lógico hace que su poesía sea de objetos, de cosas y elementos, de todo orden: ecológico y cultural, humanos y animales, protagonismos y repertorios de diversa índole.
Citamos algunos ejemplos :


Saltando acequias en Ancash los comuneros
Observan sangre
-violación- sangre+huesos+carne=cuerpo
pepinos y chirimoyas
inocentes letras
tiempo descorazonado

(De : Al tirano impotente lanzando, pág.71)

***

Huayna Cápac anduviste por Tahuantinsuyo
en aleteos de follaje de enjambres
¿y qué nos dejaste?

Bartolomé Herrera y Toribio Rodríguez
ambos con boinas e ideales homogéneos
como gotas de lluvia
sobre techo de mi casa
donde no hay violinista
en este Perú que calzo a grado bajo cero

¡División adelante! ¡Paso de vencedores! ¡Armas a discreción!


(De: Desde el istmo a las tierras del fuego, pág.52)

La técnica del bricoleur, como la hace ver Levi Strauss, es una propiedad del arte primitivo y consiste en utilizar los elementos existentes más disímiles en la construcción del objeto artístico. Este es el papel que desempeñan los intertextos, característica de la literatura postmodernista como lo han hecho ver críticos de la talla de R. Barthes, Rifafaterre, Kristeva y Gerard Gennet. En la literatura peruana lo encontramos en el libro “Contranatura” de Hinostroza y en la poesía de Toro Montalvo y José Ruiz . No de otro modo se evidencian las influencias conscientes o inconscientes, en el estilo, literario, a no ser en los modos escriturales, influencia que Elliot lo justificaba como necesaria y que Bloom lo explicita en su singular estudio “La angustia de las influencias”, y de la cual los escritores de obras de creación no pueden ser excluidos, porque a fin de cuentas como dice el axioma bíblico, no hay nada oculto bajo el sol.
En el caso del poeta B. Medina es una forma de escapar de la tradición, de renovarse en el texto, de avanzar y vivir, porque renovarse, como lo dijera Rodó, es vivir.

* Profesor, periodista y poeta. En los años 60 integró el grupo "Trilce". En 1959 obtiene el Primer Premio Nacional de Poesía "Ariel" por "Canto a la Madre de todas las Edades". Recibió una Mención Honrosa en el I concurso "El Poeta Joven del Perú" de 1960. En 1963 su poemario "La estación y el amor" ocupa el segundo puesto en el concurso realizado por el Club de Leones de Trujillo. Luego publicará: "Biografía del amor sin nombre" (1964), "La palabra y el muro" (1973), "Balada de la mujer común y los jardines" (1975). En 1990 publica su ensayo "César Vallejo: Tipología del discurso poético" premiado en el Concurso Latinoamericano CICLA-1988. Seguirán "Meditaciones de un Oso Caminante" (1992), "Canto a la Madre de todas las Edades" (1999), "Sonetos del Amor Pueril" (2002) y "La Familia Sagrada" (2007). Trabaja actualmente como profesor en la Facultad de Educación y Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Trujillo.

CARLOS BAYONA MEJÍA

EL ÚLTIMO DE LOS POETAS ERRANTES

Nivardo Córdova Salinas*

Nadie es profeta en su propia tierra. Y esto nuevamente lo confirma el poeta piurano Carlos Bayona Mejía, quien recorre todo el Perú con sus poemas y sus libros.
Desde lo alto de un promontorio de rocas esculpidas por el viento, en el corazón de la ciudadela Pachacutec -en el distrito limeño de Ventanilla- el poeta Carlos Bayona Mejía (Piura, 1967) contempla el mar. Su mirada se pierde en la nostalgia y recuerda su infancia en la caleta paiteña de La Tortuga, donde nació. “Mi padre, Julio Bayona Montenegro era un hombre muy trabajador: salía de pesca o aprendía nuevos oficios, como el de mecánico o albañil. Mi madre, Rosa Mejía Chunga, natural de Catacaos, tenía una pequeña picantería en casa, trabajo con el que nos mantuvo luego del fallecimiento de mi padre”, recuerda.
Aquí en Pachacutec, frente al mar nublado, el poeta viene semanalmente a cuidar su pequeña casa de esteras y madera, producto de una invasión en el arenal, mientras ahorra dinero para construirla. Pero en Lima, Bayona no es un migrante más. Es un poeta que viene del corazón del pueblo y va hacia él como quería César Vallejo. Y en esta metrópoli, que ya bordea los diez millones habitantes, acaba de nacer Gonzalo, su segundo hijo. Mientras el mayor, Julito, estudia la primaria y su diligente esposa Karen es el remedio de su soledad.
“Lima a veces te expectora con violencia. Pero también es una ciudad acogedora que diariamente recibe a todos los que vienen a buscar trabajo”, afirma. Bayona llegó a la otrora Ciudad de los Reyes hace más de quince años y en esta urbe él repite la misma historia experimentada por miles de migrantes: la búsqueda de un sueño. Sin embargo, Piura sigue siendo una presencia constante, que se refleja no sólo en el acento dulce de su voz norteña, sino también en todos sus referentes culturales y vivenciales. “Siempre llevo a mi tierra en el alma”, expresa.
Su infancia transcurrió en Piura, donde tuvo que recuperarse de un accidente que le afecto la pierna derecha, producto de una caída casual. Fue un episodio trágico, que marcaría su existencia hasta hoy. Pero él no se inmuta, y nos dice que la función debe continuar porque sabe que “Hay golpes en la vida, tan fuertes…”.
Sorprende no sólo su resistencia física, a pesar de las dolencias, sino su fortaleza espiritual. El bolso que suele llevar con decenas de libros debe pesar más de treinta kilos, y con él sube a los omnibuses y combis, y recorre no sólo grandes librerías en el centro de Lima, sino también visita a los libreros ambulantes del jirón Amazonas y los de los distritos periféricos –los “conos” limeños” – de Ciudad de Dios, Comas, San Martín de Porres, Los Olivos, Carabayllo, Villa El Salvador, Villa María del Triunfo.
Como escritor, Bayona se ha labrado un camino a puro pulso, sin necesidad de padrinos literarios, sin apoyo de grandes editoriales, sin malabarismos ni artificios. Solamente con su voz. Recuerda que se inició en la poesía cuando era adolescente, y en el colegio solía declamar encima de las carpetas, mientras sus compañeros y profesores pensaban que no estaba totalmente cuerdo.
“El propio director recomendó que, a causa de mis poemas, me hicieran un examen psiquiátrico. Me acuerdo que el médico, después de conversar largo rato conmigo me dijo: tú estás muy bien, sigue escribiendo”, afirma. Desde entonces no dejó de escribir. Al concluir la secundaria ingresó a la Escuela Superior de Bellas Artes Ignacio Merino, donde concluyó sus estudios de dibujo y pintura. Su tesis sobre el pintor Víctor Humareda todavía espera el momento preciso, el paréntesis en la sobrevivencia, el alto en el camino.
Bayona ha logrado consolidar su fe y su aliento poético. En sus inicios, solía recorrer plazas, colegios, universidades y alamedas difundiendo sus “plaquetas” literarias. Así conoció casi todo el Perú, organizando ferias populares de libros “de a un sol”, ofreciendo recitales y escribiendo sus poemas. En uno de ellos precisamente dice: “He de ser siempre caminante / puro caminante hasta en / los codos. / Así, me han de llamar marinero trotamundo / viajero sin motivos. / Luego dirán los que me vieron tejiendo alfombras / en caminos hechos de relámpagos / terco, puro terco…”,
Y pensar que un comentarista se refirió a Bayona en términos despectivos, llamándolo “aquel personaje que reparte papelitos”, a él no importan ese tipo de epítetos, pues su poesía se ha fortalecido, al igual que la de otros extraordinarios poetas piuranos de su generación como José María Gahona, Efraín Rojas, Raúl Saldarriaga o Gabriel Garay, por mencionar sólo algunos casos notables.
La vida, y también la muerte, son los grandes temas de su poesía. Recientemente, Bayona se sintió conmocionado por la trágica muerte del poeta limeño Josemari Recalde. “Lo conocí en la biblioteca de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Era un ser muy especial, sencillo, pero tenía un dolor en el alma. Me dedicó un ejemplar de su poemario El libro del sol y luego quedamos en vernos. Días después, leyendo un periódico, me topé con la noticia de su suicidio”, recuerda, mientras recita el poema “Prolongación del misterio” que ha dedicado a Recalde: “Porque somos árboles milenarios / en nuestras cabelleras manchadas de estaciones / Llegan pájaros agoreros / Arrieros buscando el aire y la sombra. / No importa cuál sembrador, con qué sombrero / Nos tiraron en dúctiles tierras. / ero somos al fin y al cabo árboles fuertes y profundos. / Nos cortan, nos rebanan las coronas. / Nos vuelven estúpidos a veces / podándonos el alma; nos quitan nuestra / fuente de vida.
Como siempre somos resistentes / a las mutilaciones. / Crecen crispados dedos. / La libertad ensayando nuevos vientos. / La tierra alimenta nuestras voces. / Nacen embriones vestidos de alegría firmamento. / Pues en nosotros queda la prolongación del misterio / la luz y nuestras vidas colgándose del tiempo”. Ese mismo poema, también se lo dedica al poeta chiclayano Juan Ramírez Ruiz, fallecido trágicamente el año 2007 en Virú.
Hoy, este mismo mar de Ventanilla, que hace años fue la tumba de los jugadores del Alianza Lima, recibe hoy los ecos del poeta. Los años no han pasado en vano: aprendió que en la vida –y también en la literatura– sólo debe haber lugar para los sentimientos puros. El autor de Poemas nostálgicos (1990), De la sombra a la luz (1991), Poemas sin nombre (1992) o plaquetas con títulos singulares como “Dientes burilados en parques de piedras”, acaba de ser incluido en “21 poetas del siglo XXI + 7” antología poética editada el 2006 por el escritor Manuel Pantigoso. Esta inclusión es un mérito, teniendo en cuenta el silencio de la crítica oficial sobre su obra, aunque paradójicamente decenas de páginas en Internet dan cuenta de su obra literaria. Mientras conversamos de regreso a Lima, después de haber visitado la casa del poeta en Pachacutec, Bayona nos sigue relatando episodios de su infancia. En el puente Zarumilla bajamos del vehículo, y aunque él insiste en cargar su bolsa de libros yo le pido que me permita ayudarlo. Y así llegamos hasta un mercado, donde el poeta directamente me lleva al puesto de pescado. Con ojo experto, escoge las caballas más frescas –estas no vienen de Sechura, lamentablemente-, busca luego limones, rocoto y cebollas, con las que más tarde, en la pensión donde vive provisionalmente junto a su familia, prepara un exquisito cebiche piurano, con el mismo arte con el que escribe sus versos. Yo simplemente lo observo, agradecido y agradecido.

*Periodista
nivardo.cordova@gmail.com

PROYECTO "POESÍA JOVEN"

ENTREVISTA A MANUEL MEDINA

Diómedes Morales Salazar

En términos generales, Manuel, ¿cuál fue el objetivo principal para fundar el Proyecto de Poesía Joven para los estudiantes de Trujillo?
En principio era, y continúa siendo, el hecho de que los jóvenes tengan esta experiencia creativa. En los colegios la literatura no se explora por el ámbito de la creatividad, básicamente aquello que se ha denominado Plan Lector consiste exclusivamente en que los jóvenes revisen con cierto criterio técnico, un análisis de novelas y cuentos, muy pocas veces poesía, y realizan una especie de evaluación con los criterios curriculares de la educación convencional. Y con el Proyecto de Poesía Joven tratamos de explorar la otra parte, para que los jovenes tengan una experiencia con el lado creativo. En ese sentido, el objetivo fundamental es hacer que los jóvenes puedan tener esta experiencia directa con la creatividad literaria, en el ámbito poético, porque creemos que esto viene a formar, a complementar un poco más aquel aspecto eminentemente teórico de los centros educativos. Es por eso que en el Proyecto, que ahora cuenta con 35 colegios, de diferentes distritos, (tenemos colegios de Trujillo, El Porvenir, La Esperanza, Laredo, Moche, El Milagro, Salaverry, etc.), que están trabajando justamente en el ámbito de la producción literaria. Poesía Joven tiene ya seis años en actividad y los jóvenes, a través de un proceso formativo en los talleres de creación y eventos descentralizados con frecuencia mensual en la Casa de la Emancipación y los distritales con frecuencia semanal, pueden poner en práctica todo su talento literario y desarrollar al máximo este lado creativo que es fundamentalmente la dimensión en la cual se mueven los objetivos básicosa del Proyecto Poesía Joven.

Durante la existencia del Proyecto Poesía Joven, ¿cuáles son los mejores poetas que han producido los Grupos Literarios Escolares?
Un gran porcentaje de jóvenes han llevado a la poesía a lugares que nosotros ni siquiera imaginábamos, que vienen trabajando desde que de alguna manera la tocaron o la descubrieron un poquito más debido al Proyecto de Poesía Joven, desde el año 2003. Hay jóvenes que terminaron la secundaria, entraron a la universidad, e incluso la primera promoción que tuvimos el 2004 ya está en este momento prácticamente terminando su carrera universitaria. Y tenemos abogados, ingenieros, médicos, que están terminando su carrera profesional pero que continúan en el ejercicio literario, poético. Hay un grupo de jóvenes que de estos seis años quieren dedicarse a la carrera literaria propiamente dicha, pues han ingresado a la carrera de educación en la universidad para especializarse en literatura, pues han visto en ella un modo de vida, al márgen de su ejercicio profesional, porque quieren seguir trabajando en el ámbito de la producción literaria. Eso nos llena de satisfacción, porque el objetivo fundamental del Proyecto no es crear escritores...

¿Sinó…?
El objetivo es que todos los jóvenes que vienen cada año, que son alrededor de 300, que comparten con nosotros todas las semanas conversaciones, eventos, publicaciones, etc., es que ellos principalmente tengan una experiencia eminentemente creativa y espiritual a través del arte de la poesía. Si ellos, luego de esta experiencia que dura un año, quieren continuar con su ejercicio literario, obviamente, serán lo suficientemente consecuentes para llevar esto que es, a la vez hermoso y entrañable, también difícil. Ellos tendrán toda la fuerza y toda la determinación de seguir escribiendo para publicar en algun momento y entrar a formar parte del círculo de intelectuales literarios del departamento.

Esta experiencia creativa, que dura un año, ¿no crees que ha permitido también la creación de muy buena poesía a lo largo de estos seis años, puesto que ahí están las antologías editadas anualmente para demostrarlo?
Hay cuatro antologías, y preparámos ya la quinta antología para el próximo mes. Entiendo que esta poesía que vamos obteniendo a lo largo de estos años formativos, es un poesía inicial. La literatura, lo sabemos quienes estámos imbuídos en ella, es una carrera que se va forjando con los años, con las décadas. Yo pienso que la buena literatura se va macerando con la experiencia de la vida, con todo lo que podemos percibir, asimilar, etc., de todo lo que nos rodea. Y estos jóvenes que están en el Proyecto tienen en promedio trece, catorce, quince años, la mayoría...

¿Pero a esa edad empezámos la mayoría de poetas, no?
Por supuesto. Pero por eso me parece que es el punto inicial, el primer escalón a efectos de mirar a la poesía con otros ojos. Como les digo a los jóvenes cuando vienen: en el colegio, en alguna clase improvisada de composición, el profesor de literatura con sus máximas buenas intenciones, dice escriban un poema a tal cosa, a la bandera, a la independencia, a la navidad, etc., y de alguna manera genera que los jóvenes puedan expresar, en forma libre, sus emociones. Aquí en el Proyecto tratamos de ser un poquito más profundos con respecto a ese proceso creativo en un poeta, y tratamos de mirar la poesía pero ya por dentro, cuáles son los ejes creativos, los ejes temáticos, los ejes emotivos, que mueven a un autor a generar un buen poema, y darle la dimensión de obra de arte...

En todo caso, ¿podémos entender que el Proyecto de Poesía Joven se ha creado para complementar la educación literaria que se imparte en los centros educativos?
¡Claro que sí¡ Pensamos que desde la Municipalidad venimos aportando con un granito de arena, desde la Sub Gerencia de Cultura estámos trabajando arduamente para efectos de que, efectivamente, esto sea un complemento a los postulados demasiado teóricos que se desarrollan en los centros educativos. Pensamos, modestamente, que la literatura no se debería impartir con esas estrategias obsoletas que siguen en vigencia en los centros educativos. Me parece que en literatura debemos trabajar estrategias un poco más innovadoras, a efectos de que los jóvenes puedan leer con entusiasmo, que puedan buscar los libros con pasión, y que realmente puedan sentir la literatura, porque si vamos a exigirle a un joven que lea, analice o cree una composición, un poema, un cuento, con exigencia, con presión, de alguna manera chantajeándolo con una nota, creo que todo este universo bello, profundo y encantador de la literatura, se convierte en una tortura.

Esa tortura, a la que te refieres, Manuel, lo entiendo yo, por supuesto desde una visión externa a la actividad que ustedes desarrollan, que la mayoría de profesores que enseñan literatura, todavía se basa fundamentalmente en la poesía romántica, clásica, de soneto, verso y rima; y ahora, pues, por lo menos desde 1950 a nuestros días, se escribe en verso libre, ¿no crees que esta contradicción está motivando estas desavenencias literarias en los centros educativos?
Mira, yo lo tengo más o menos claro, porque pienso que vamos mirando los resultados año a año, vamos converzando los resultados con los profesores de comunicación (antes eran los profesores de literatura), en el problema del lenguaje; pero yo tengo mucho respeto por la poesía clásica, pienso que los jóvenes también deberían tener, así como descubrir a los clásicos de la vanguardia literaria del siglo XX, asuntos tan experimentales como Joyce, Octavio Paz, Pablo Neruda, el enorme Vallejo, etc., me parece que los clásicos literarios con métrica, con rima, con estructura clásica, son fundamentalmente también para la formación. Yo no concibo una formación completa de un joven que ama la poesía, o que está interesado en todos estos asuntos, que solamente tenga una visión vanguardista de lo que es la poesía. Me parece que para ser un buen vanguardista, primero, por lo menos hayamos visto a los franceces del siglo XIX, y parte del XX en latinoamérica, en un movimiento hermosísimo, importantísimo que se crea con Ruben Darío, en el Perú con José Santos Chocano; los poetas clásicos, como Quevedo, por ejemplo, aquellos sonetos maravillosos de Jorge Manrique, el mismísimo Gustavo Adolfo Béquer, me parece que es toda una tradición literaria clásica fundamental, importante, y eso también se toca en los talleres que tenemos en el Proyecto Poesía Joven. Es decir, es importante experimentar, ¡claro!, el aspecto intelectual, el aspecto de la forma, ya que tenemos el internet a la mano, tenemos el cable, tenemos la television con 200 canales, es un mundo que va muy rápido con la tecnología...

Yo preguntaba esto, Manuel, porque se dan casos verídicos. Por ejemplo, un estudiante equis, no digamos ya del centro de Trujillo, pero sí de los distritos, que como integrante de estos grupos literarios es aficionado a la poesía clásica, a esos poemas como "Reir llorando", "Yo pido para mi madre", "Las abandonadas", etc., etc., que además de declamarlas escriben también en ese estilo, ¿no te parece, pues, que es ya un método retrógrado de crear poesía?
Permíteme redondear la idea. Yo pienso que sí, en efecto, hay chicos que, yo hablaba de los que están más inmersos en las actividades literarias, que deben necesariamente conocer a los clásicos. Los jóvenes que tienen su primera experiencia creativa en el colegio, y que tienen profesores que no tienen la suficiente preparación literaria para efectos de, a la vez de demostrarle un clásico también saber asesorarlos o guiarlos por la lectura de los vanguardistas, obviamente no tenemos en el aparato educativo profesores con todo ese vagaje. Son muy pocos en realidad, los profesores que investigan, que leen, y que aman la literatura, aún siendo profesores de comunicación. Es un problema grande, estructural, terrible. En ese sentido, obviamente, el alumno llega al aula y el profesor que solamente conoce una partecita de la poesía del siglo XX y generalmente de aquellos poemas que suenan bonito, que tienen su rima y que se declaman en casi todas las actuaciones, etc., se va creando un prejuicio, y en efecto, muchos de los jovenes que vienen a nuestros talleres vienen pensando que la poesía tiene esa fisonomía, y cuando van descubriendo otra cosa se dan cuenta de que en realidad es un prejuicio escribir de ese modo. Yo creo que fundamentalmente esto responde a la falta de conocimiento y de apertura (y sobre todo de amor) que tenemos los que de alguna manera estamos frente a los jovenes estudiantes, y no les sabemos mostrar un panorama general, y sobre todo con una buena estrategia para que los chicos puedan desarrollar al máximo su potencialidad creativa y sus conocimientos de la literatura.

Finalmente, Manuel Medina, ¿qué mensaje les podrías dar a los profesores de la provincia de Trujillo que enseñan literatura en los centros educativos?
Con absoluto respeto, unas modestas palabras de un joven escritor trujillano que ama la literatura, el tema de la creación literaria, los libros, la lectura; yo, no como docente, porque no lo soy, he tenido que fungir de profesor, ahora, con estos chicos que visitan los talleres, les diría a los profesores de comunicación, que enseñar, guiar, a los jovenes en esta dimensión profunda y hermosa que es la literatura, fomentar los hábitos de la lectura, es algo realmente importante y de gran responsabilidad. Si yo voy a mi salón, como profesor, y solamente voy a pensar en darles todo aquello que me exige la curícula escolar y voy a evaluar con notas y a mis criterios cualitativos les voy a colocar un número, un código para saber realmente si este alumno está preparado en el ámbito literario y este otro no, creo que cometemos un gran error. Yo entiendo todas las ataduras del sistema, entiendo todos los reglamentos y las estipulaciones del Ministerio de Educación, pero los que estamos muy cerca del tema de la literatura sabemos que leer un libro, escribir un poema, un cuento, pertenece a ambitos mucho más subjetivos, y yo pediría a los profesores que cuando estén frente a la clase, hagan que sus alumnos se enamoren realmente de los libros y, si se puede, del hecho de poder plasmar en un papel lo que ellos sienten, o lo que quieren decir. La literatura es algo realmente hermoso que yo creo que en una situación de tal especialización, que estamos viviendo actualmente, donde se le da más importancia al aspecto del razonamiento matemático, al razonamiento lógico, en las pruebas superiores de estudio, creo que el aspecto básicamente del arte, de la literatura, viene a complementar la formación de un joven en esta etapa de su vida. Entonces, yo pienso que la literatura es importantísima, pero hay que asumirla como tal, como una dimensión profunda, como una dimensión en la cual tenemos que sacar lo más profundo de uno y obviamente, como tal, pienso que aquellas estrategias que se utilizan para otros cursos realmente no serán tan válidas para poder hacer que el joven se enamore de los libros y de todo este mundo hermoso que es la literatura.

LOS SORTILEGIOS DE LA POESÍA

ENTREVISTA A ALFONSO SÁNCHEZ MENDOZA

Diómedes Morales Salazar

Alfonso, en términos generales, ¿cuál ha sido la idea de crear y publicar tu segundo poemario "Sortilegios", que diste al público este año?
"Sortilegios" es un conjunto de poemas creados durante los dos últimos años. Es un trabajo tranquilo, con una suerte de alfarero, de ahí el poema "Arte Poética" de Javier Heraud en que dice que el poeta es una suerte de alfarero de la palabra. Y "Sortilegios" es eso, he ido creando los poemas poco a poco y después he ido tallándolos y dándoles forma, puliendo quizás un poco, en la medida de que no desdibuje la idea original y que termine trastocado del sentimiento del que nació. "Sortilegios" fue presentado en la Cuarta Feria del Libro y en la Casa de la Emancipación. Gracias a Dios, hay buenas opiniones de él y son poemas dedicados a la vida, al tema existencial, a la mujer, hay un capitulo referido a las fidelidades, a este amor filial, a este amor en familia; hay otro capítulo referido al espejo, que son poemas hechos en tercera persona, pero que también son una suerte de espejo, contando historias, propias y ajenas, pero que tienen mucho del alma del poeta.

El público lector seguramente se pregunta o tiene la inquietud de saber por qué lleva el libro el nombre de "Sortilegios" y por qué también tu primer libro se llamó "Catarsisfilia"?
Empecemos por el primero. En el 2005 publiqué "Catarsisfilia", que es un libro de 20 poemas, el nombre etimológicamente significa "amor a la catarsis", y nace como producto del ejercicio poético. Para mí escribir es una suerte de catarsis, una suerte de artilugio que te permite seguir sobrellevando esta vida tan compleja, tan acelerada en la que vivimos hoy día, y de la cual nadie puede escaparse. Entonces, algunos tienen su manera de desfogar, unos se van de paseo, otros se van a bailar, pero este servidor lo que hace es escribir y así puede levantarse al día siguiente y decir aquí estoy y venga la vida encima...

¿Y "Sortilegios"...?
Y "Sortilegios", me demoré un poco para encontrar el nombre, tenía que ser algo que tenga relación con "Catarsisfilia", porque los poemas tienen el mismo corte. En realidad sí son poemas mucho más trabajados que los del primer libro, ahí hay un trabajo mayor de alfarería y entonces me costó ubicar un nombre hasta que hice un poema que hablaba del arte poética, que hablaba de lo conflictiva que es la vida, de amanecer cada mañana y sentir las ganas de seguir trajinando, y hay un verso que dice "Estos sortilegios para seguir con vida", entonces inicialmente el libro debió llamarse así, después, por algunas recomendaciones, me sugirieron que suprima el apellido y lo deje sólo con el nombre, y se quedó con "Sortilegios".

Ese nombre, "Sortilegios", puede sugerir al lector que el poeta podría tener cierta influencia de la quiromancia, puesto que el título es apropiado para ese tipo de arte. Y además hay un bolero de Lucho Barrios que dice: "Entre naipes y pañuelos de colores/ practicabas tus dañosas brujerías/ y en pago del hechizo te cobraste/ llevándote mi amor con brujerías./ Sortilegios no..., etc., etc. Así, ¿tiene algo de eso el libro o es simplemente un nombre que quiere determinar una poética existencialista?
Es un nombre que se refiere a toda esta suerte de la magia de la poesía, del artilugio, de esa trampa que le hacemos a la vida para poder seguir. No creo que tenga relación con cartomancia, quiromancia y demás hechicerías, pero creo que en un sentido general sí, porque el hacer poesía para mí es una suerte de truco, es esa carta bajo la manga que tienes para seguir trajinando, para seguir luchando por lo que quieres, por tu familia, por lo que te gusta hacer cada día.

Te has referido ya a que tu poesía tiene influencia existencialista, por ser cotidiana, apropiada para los quehaceres de la vida, ¿crees que el existencialismo en la poesía es positivo o negativo, y en cuál de estas dos vertientes te ubicarías?
Bueno, si se trata de ubicarse en alguna vertiente, ya que lo mencionas, la poesía de "Sortilegios" tiene mucho de este existencialismo positivo del que hablas, que te grafica la problemática, la complejidad del momento en que uno puede estar sufriendo o puede estar sobreviviendo la caoticidad, si es que vale el término, de la vida, pero que siempre está la esperanza ahí presente, de que las cosas pueden cambiar, de que uno puede hacer algo para que eso cambie, para no dejarse hundir en la depresión y seguir batallando. Entonces, "Sortilegios", en el plano existencial, se refiere a eso, a la existencia y al amor por la vida. No por hundirse, por dejarse absorber por los problemas, por la depresión, por el estrés que está tan de moda hoy en día, sino porque la poesía se convierta en el instrumento para poder sobrellevar todo esto, para salir del estrés y respirar, y gozar de las cosas sencillas de la vida.

Ahora, como liberteño, conoces, estoy seguro, a algunos escritores de acá, ¿con cuál de los poetas, tanto generacionales como actuales, te identificas?
He leído a los escritores de Cuadernos Trimestrales de Poesía, como Marco Antonio Corcuera, Eduardo Gonzales Viaña, Teodoro Rivero Ayllón, entre otros, que son con los que todavía departimos el quehacer literario. Asimismo, con los del Grupo Literario "Nuevo Amanecer", como Bethoven Medina y otros; y de los nuevos está el Grupo RenaSer, formado por Manuel Medina, entrañable amigo; además están César Olivares, Luis Eduardo García, que es un referente muy especial en poesía; también David Novoa. Poetas liberteños tenemos muchos y de gran valía, pero qué pena que no los leamos ni los conozcamos. Yo, a pesar de llevar a cuestas ya casi cuarenta años, recién tengo algún tipo de roce con el ejercicio literario; en todo caso, con quienes también ejercen esta labor, en poesía o narrativa. Antes era un simple aficionado que escribía para leerme yo mismo, valga la redundancia.

Como poeta supongo que conoces la problemática de la literatura regional, que se invierte para publicar y sin embargo los lectores son muy pocos, ¿cómo hacer entonces para que el público lector sea más accesible a la literatura liberteña?
Ese es un problema que lo he vivido en carne propia. Cuando publiqué "Catarsisfilia" costó tocar puertas; fue una publicación que salió así, a puro punche. Y publicar este año "Sortilegios", también le cuesta a uno su sencillo, y que no es tan sencillo, entonces pues es una odisea publicar, porque quien no tiene dinero o no tiene relaciones no lo va ha poder hacer nunca. ¿Cómo solucionar esto? Yo creo que deben crearse mecanismos. El Plan Lector de Literatura Regional, que instauró Blasco Bazán cuando fue gerente del Gobierno Regional, fue un paso importante, y ahora queda a los docentes pedir, solicitar a sus alumnos que lean tanto poesía como narrativa liberteña. Hay algunos colegios que todavía están reacios a eso. A mí me pasó en el colegio de mis hijas, donde pedían autores limeños y extranjeros, pero no autores regionales, que también son de primerísimo nivel, pero en ese colegio los desdeñaban o simplemente los ignoraban.

Finalmente, como escritor liberteño, ¿qué llamado le harías al público para que se interese en la literatura regional?

Primero, pedirles que lean. Empecemos por ahí; lamentablemente tenemos una costumbre lectora muy venida a menos, sobre todo en la última década. Entonces, si cuando compramos un periódico sólo leemos los deportes y la página sociales, menos vamos a pedir a una persona que lea un libro, y menos aún le vamos a pedir que lea poesía o cuento. Entonces, primero hay que concientizar a los padres, a los maestros, para que se inculque en los niños el hábito a la lectura, de tal manera que puedan conocer a los escritores liberteños y se empapen de esa trasmisión de sentimientos, del bagaje cultural nuestro, y pueda ir renaciendo la necesidad de adquirir obras literarias regionales para conocer más lo nuestro, y ser así mejores trujillanos, mejores liberteños. Todo depende de los padres y maestros.

“EL PADRE HIPÓCRITA Y EL MAESTRO QUE NO LEE, CONTRIBUYEN A LA FALTA DE LECTURA”

ENTREVISTA A RICARDO VÍRHUEZ

Jorge Tume

Hace poco nos visitó el prolífico escritor, poeta, periodista y editor Ricardo Vírhuez Villafane (Lima, 1956). Su visita la hizo con motivo de la presentación de su novela "El Periodista” y la Revista Peruana de Literatura, de la que es director. En plena Plaza Mayor de Trujillo, disfrutando de una fresca noche, conversamos acerca de la lectura y el Plan Lector.

Aparte de ser escritor, tú eres editor. En el proceso de la difusión de tus libros, ¿cuál es el principal problema que afrontas?
En primer lugar, la ausencia de distribuidoras que difundan el libro a nivel nacional; en segundo lugar, que las editoras no cumplen el papel netamente editorial, se contentan con publicar el libro y no les interesa difundirlo. Otros problemas son la ausencia casi total de librerías en el país y el escaso interés de los lectores para ir a la búsqueda o a la caza del libro. Generalmente ocurre lo contrario, hay que ofrecer el libro al lector para que éste se entere. Entonces se produce un círculo vicioso donde no hay encuentros lo suficientemente fértiles para que se produzca una lectura masiva en el país. Finalmente el escaso tiraje. Recordemos que solo mil ejemplares llegan al 0,0003% de la población. Por más que publiquemos mil ejemplares y los vendamos en un día no vamos a llegar a un público mayoritario.

Evidentemente existen varios factores para que el lector no vaya a la caza del libro, ¿cuál crees tú que es el principal factor?
Tiene que ver con los problemas de lectura. En mi opinión, hay tres elementos que contribuyen a la falta de lectura. El primer problema empieza en casa, yo lo llamo el padre hipócrita, es decir aquel padre que quiere que su hijo sea profesional pero no compra libros; asimismo no permite que el hijo o la hija lea cualquier tema de literatura y pone una censura, quiere poner un filtro sobre el tipo de lectura que su hijo debe leer; si hay una palabra obscena o si hay algo erótico, el padre se enoja; yo lo llamo padre hipócrita porque es un padre cuya vida está marcada por la realidad, sin embargo, niega que sus hijos puedan acceder a esa realidad tan contradictoria y tan bullente. El segundo problema es el maestro que no lee. Mayoritariamente tenemos a maestros incapaces de poder recomendar un determinado libro valioso a los niños y cae en las garras de editores que le ofrecen libros bonitos, a buen precio, a cambio de algún porcentaje, a cambio de una agenda o de cualquier beneficio personal, pero no un beneficio a la lectura. Y finalmente, un tercer elemento, es que las empresas editoras no cumplen con su papel que deben cumplir, es decir pagar derechos de autor para que los autores puedan seguir produciendo; difundir los libros que publican y ofrecer un producto de calidad de tal modo que no compitan con los libros piratas sino con las verdaderas buenas ediciones a las que deben acostumbrarnos. Están obligadas a hacer buenas ediciones que es lo que le da sentido al trabajo editorial.

Hace tres años atrás tú te mostrabas incrédulo con la novedosa implementación del Plan Lector. ¿En el corto tiempo de su vigencia, qué evaluación tienes acerca de este Plan?
El Plan Lector hay que ubicarlo dentro del contexto educativo peruano. En primer lugar el Estado invierte muy poco o casi nada en educación y en cultura. No le interesa invertir. En segundo lugar, el Plan Lector ha sido lanzado como una especie de salvavidas ante el escándalo de tener muchos niños que leen muy pocos libros y que no entienden lo que leen. Sin embargo, creo que a pesar de ser apenas un salvavidas, los maestros, los escritores, podemos aprovechar el Plan Lector para abrir ese inmenso mercado, para la venta de libros, que serían los estudiantes. Pero eso pasa por convencer a los padres de familia que es necesario comprar libros nacionales y libros regionales para sus hijos. Luego, es necesario convencer a los maestros de que deben leer, enterarse de los libros que se publican y, sobre todo, tener la osadía de difundir los propios libros que se van a recomendar a los niños. Recuerda que el Plan Lector plantea como mínimo un libro mensual por alumno y por profesor. Nosotros podríamos aprovechar el Plan Lector que no es otra cosa que una guía para que puedan ejecutarse sistemas de lectura. Yo entiendo que parte de la idea del Plan Lector es que se establezca a un profesor dedicado a la enseñanza del mismo, el Plan Lector como una disciplina. Tendríamos un profesor de literatura, otro encargado de razonamiento verbal y un profesor de Plan Lector. Muchos colegios en Lima ya lo han implementado como un curso que busca específicamente que el alumno logre placer en la lectura. No se le da análisis, no se da ningún tipo de interpretación de texto, simplemente se trata de que el alumno goce, se entretenga y encuentre al libro como un amigo.

Justamente en el tema del Plan Lector siempre surge la interrogante de si se debe, o no, evaluar a los alumnos respecto a los libros que leen. ¿Crees tú que debe evaluarse al alumno sobre sus lescturas en el Plan Lector?
Si partimos de la realidad de un maestro que no lee, ¿cómo un maestro que no lee va a evaluar? En el caso de que el maestro leyera, entonces tiene la experiencia suficiente para averiguar si el niño ha leído o no. ¿Qué es lo que necesita evaluarse en Plan Lector?, simplemente la certeza de que el niño ha leído el libro, ya sea que le haya gustado o no le haya gustado. Pero si nosotros llevamos la evaluación al plano de la interpretación y del análisis de los textos, eso es parte de la literatura o parte de otro curso. El curso del Plan Lector es únicamente la comprobación de que el alumno ha leído. Los niños y adolescentes pueden hacer un resumen de su lectura y el profesor se va a dar cuenta claramente si leyeron o no.

Tú eres un convencido de que el Plan Lector también debe servirnos para leer literatura regional. Susténtame la importancia de leer literatura regional en los colegios.

Bueno, en primer lugar hay que entender que las divisiones como literatura regional, peruana, son solo divisiones pedagógicas para poder ubicar los textos, no quiere decir que existan como tal, entonces hablar de literatura regional es hablar de la literatura que se produce y refleja y expresa una realidad o sociedad determinada que la diferencia de otra. No es lo mismo la vida de la sociedad norteña o trujillana con la puneña por ejemplo. Entonces conocer lo nuestro es una forma de desarrollar y asumir nuestra identidad. Por otro lado, se trata de mostrar y difundir la producción intelectual de una región determinada. No hay nada mejor que un niño conozca primero lo que se produce en su región y luego amplíe esas espectativas a nivel nacional, a nivel internacional. Pero hay otra razón adicional que es el hecho de que las grandes editoras trasnacionales venden productos que traen de sus países y lo difunden como parte de la literatura infantil, que puede ser muy buena o no, pero es insólito que un niño lea primero la literatura infantil de España, por ejemplo, y desconozca totalmente la literatura infantil de su región. Y hay que destacar el hecho de que hay muy buena literatura infantil, de repente no está sistematizada, de repente no tiene la suficiente difusión, pero creo que esa es razón suficiente para que el niño por cuestiones de identidad se identifique primero con los productos intelectuales y la literatura de su región.

VOLUMEN DE VIDA

ENTREVISTA A BETHOVEN MEDINA (*)
César Olivares

Nada hacía presagiar que detrás de aquel hombre de mirada apacible se escondía un poeta de emoción telúrica, capaz de registrar el mundo con todos sus estruendos, pero también con grandes cuotas de esperanza. Nada hacía suponer que detrás de aquel hombre de volumen lato y de bonachón andar, se camuflaba el rapsoda que hizo de la poesía su casa, con esas enormes paredes de palabras que lo cubren de la indiferencia del mundo, y que ahora se dispone a compartirnos su sensibilidad, con una cortesía exquisita y con ese gran conocimiento del arte poética que serán, por siempre, su volumen de vida.

Bethoven, ¿cómo sientes la literatura?
Como la sentí siempre. La literatura es una realización espiritual que, viéndola desde el plano del creador, nos permite no sólo expresar emociones sino también formas de concebir el mundo. Rainer María Rilke decía, en “Cartas a un joven poeta”, que el escritor debe reflexionar, pensar, meditar y tener la suficiente fuerza para seguir escribiendo como un condenado, por los siglos de los siglos…

Pero, como un condenado puede escribir cualquiera. ¿No crees que la literatura también es un trabajo planificado y disciplinado?, ¿un arte donde hay que darle duro a la palabra?
Yo diría “agarrarse a patadas con la palabra”, siempre y cuando prevalezcan, por supuesto, las patadas del escritor. Yo pienso que no sólo se nace poeta; el poeta se va haciendo en la vida diaria. Atrás quedaron los tiempos de Platón donde se consideraba a los poetas semidioses capaces de las más grandes inspiraciones. Un cosa es clara: la inspiración la tenemos todos, por algo somos seres humanos, pero darle forma y trabajar el detalle, el estilo y la estética con disciplina; eso, sólo los poetas.

Y hablando de poetas, se me viene a la memoria una frase de Juan Gonzalo Rose en la cual se señala que hasta los veinticinco años todos escribimos poesía; a partir de allí, sólo los poetas. Bethoven Medina hace rato que pasó la valla, ¿se podría decir, entonces, que la poesía es su único y verdadero camino?
Yo podría decir que sí, porque escribo desde los quince años y ya tengo como cuarenta. Tengo, además, (aquí si me toca ser vanidoso aunque no lo quiera) algunos libros publicados y algunos premios y reconocimientos obtenidos tanto a nivel local como nacional; mis poemas han sido publicados en distintos países de Sudamérica. Todos estos acontecimientos me han llenado de satisfacción. Pero hay mucho por andar. Pienso que una verdadera obra sobrevive a su autor y a su tiempo; y, si mi obra cumple o no con estos requisitos, sólo el tiempo lo dirá.

Sin duda has tenido una trayectoria literaria interesante, pero yo quiero que me hables del Bethoven de sus inicios o, para serte más específico, del quinceañero Bethoven que formó, junto a su adolescente collera el grupo literario “Nuevo Amanecer”.
Gracias por permitirme recordar momentos gratos. Una de las peculiaridades de “Nuevo Amanecer” es que todos sus integrantes éramos estudiantes de la escuela secundaria. El grupo nace a fines del 70. Por ese tiempo existía en nuestra ciudad el APET (Asociación de Periodistas Escolares de Trujillo), que reunía a los delegados de todos los colegios de Trujillo y distritos. En una de esas reuniones, un amigo me lleva un poemario suyo publicado a mimeógrafo; de inmediato le comenté que yo también escribía y, al oír tan osada revelación, la mayoría de los integrantes de la APET terminaron por confesar sus prematuras inclinaciones literarias. Así fue que con Diómedes Morales, Mario Cruz Nery, Wilson Jaime Barreto, acordamos formar el grupo “Nuevo Amanecer”.

Cuando hablamos de “Nuevo Amanecer” nos situamos en plena década del 80. Una década muy dura social y políticamente hablando. ¿Los integrantes de “Nuevo Amanecer” se vieron influenciados en sus motivaciones temáticas por esta coyuntura o se mantuvieron cuidando la forma y el estilo de la obra?
Buena pregunta. En los tiempos en que se formó el grupo estaba en auge esa división de la literatura peruana entre creadores puros y comprometidos. Quienes hacían literatura social en el grupo eran Manuel Alfaro, Jaime Chihuala, Diómedes Morales, entre otros; y quienes hacían literatura pura eran Franco Chico, José Pinedo Pajuelo, Mercedes Cáceres y yo. O sea, que ya existían nuestras divergencias de grupo.

Bethoven se pone como creador puro… Sin embargo, tengo entendido que alguna vez tuviste problemas con la policía de investigaciones…
Fue a raíz de la publicación de una antología titulada “Belleza de la rebeldía”, que era una antología de la poesía joven de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, en Ayacucho, y que fue publicada en el año 1982, año de la aparición de sendero, cuando las papas hervían. Como resulta evidente, el libro llegó a la policía de investigaciones y nos tuvieron en la mira. Felizmente descubrieron que sólo éramos estudiantes y nos dejaron en paz.

Conocido es que publicaste tu primer libro (“Necesario silencio para que las hojas conversen”) a los veinte años y que has editado algunos otros en los años sucesivos… Pero tus lectores no se explican por qué no has publicado el libro ganador del “Poeta Joven del Perú”, ¿a qué se debe tanto misterio y tanta espera?
No lo he publicado por la sencilla razón de que los considero mis heraldos blancos. Y creo que aún no ha sido el momento porque he publicado otros libros que han tenido temática secuencial. Sin embargo, lo pienso publicar en unos tres años.

Pero ya son más de veinte años que lo tienes apolillado…
(Se pone circunspecto) Es que es un libro esotérico. Se titula “Las siete estaciones de Cayvalle” El libro tiene siete partes y cada parte, siete poemas. Lo he guardado porque necesitaba ir aprendiendo más, tener la suficiente solvencia de conocimiento y madurez psicológica, espiritual e intelectual para defender mi libro. Como puedes darte cuenta, yo no me desespero en publicar.

¿Hay ciclos temáticos dentro de tu poesía?
Sí, hay un ciclo histórico que empieza con “Expediente para un nuevo juicio”, continúa con “Antes niegue sus luces el sol” y concluye con otro libro que he titulado “Encuentran a Ulises en un mar del sur” (este último habla de la historia latinoamericana con ribetes de fundamentos griegos; es decir, es un “Ulises” de la Odisea insertado el la realidad latinoamericana). Y existe otro ciclo en mi poesía que empieza con “Necesario silencio para que las hojas conversen”, seguido por Volumen de vida” y, finalizando este ciclo, “Las siete estaciones de Cayvalle”.

Muchas gracias por tu valioso tiempo Bethoven, pero antes de retirarme tal vez quisieras dejar algunas palabras para tus lectores o, en todo caso, para los jóvenes escritores que empiezan en este arduo pero hermoso avatar.
No soy nadie para dar consejos; pero se logran grandes cosas con humildad, paciencia, trabajo y mucha lectura. Hay que pensar, por sobre todas las cosas, que la literatura es un arte, y no podemos aprovecharnos de él para hacer una estela personal o figurativa. El arte nos demanda una obra madura, sensata y paciente, para que nos sobreviva. En la eternidad está la esencia del arte.

* Esta entrevista antigua ha sido rescatada del polvo del olvido. Fue realizada el año 2000.