LA ARQUITECTURA DE OSCAR RAMÍREZ

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UN ARQUITECTO NO COMUN

Bethoven Medina

Pronunciarse ante una obra primigenia constituye un desafío, y por lo tanto, un riesgo. Sin embargo, deja de ser desafío cuando se asume, con categoría de análisis literario, el tener que opinar lo que objetivamente podemos encontrar en un texto; y deja de ser riesgo, cuando se tiene la seguridad de encontrarse ante una nueva voz que conlleva intrínsecamente el peso específico y artístico de su construcción poco común.
Esta toma de decisión de explicar la poesía de Oscar Ramírez, nos entusiasma a seguir apostando por el parnaso de la literatura regional y, por ende, peruano. Por lo tanto, la denominación de “novísimos” que se le asigna a su promoción de escribas es sólo teórica y circunstancial. Van más allá y el tiempo me acompañará en este teorema.
Hasta hace poco me preocupaba el vacío de la nueva escritura que se desarrolla en nuestro país, especialmente en el norte. Sin embargo, con sincero reconocimiento escribí una nota crítica a Euritmia, primer libro de Denisse Vega Farfán, joven poeta trujillana, quien actualmente radica en Chimbote. Asimismo, con valoración escribí el prólogo del libro Espejo Ramaje de Paul Mendoza Malaver en Cajamarca. Mi interés silencioso e inquietante era estar atento a lo qué ocurría en Trujillo y grato es el encuentro con el arquitecto de las palabras Oscar Ramírez, en un tiempo nada común.
Ahora, tengo el privilegio de expresar algunas opiniones en torno al primer poemario de Oscar Ramírez: Arquitectura de un día común, en quien he reconocido al joven poeta que, como Javier Heraud, sabe ya, que la poesía es un trabajo difícil que se pierde o se gana con el transcurrir de los años otoñales.
Con la publicación de Arquitectura de un día común, Oscar Ramírez, nos demuestra que la literatura peruana actual está atravesando por un periodo de innovación y expectativa. Por ello, es un orgullo para nosotros el tener que mencionar que la nueva hornada de creadores empieza no tan sólo con un buen pie, sino con su propia luz.
Este primer poemario, desde el título, nos remite al hecho de rescatar el término “común”, enfocado en el aspecto de comunidad, de pueblo, de popular. Es un relanzamiento de lo “común” lejos del coloquialismo último de la poesía peruana, en donde sí existe mucho “lugar común”, es decir frases repetitivas, frases que caen en exceso y por lo cual pierden la categoría literaria.
Por el contrario, en Arquitectura… se denota oficio, trabajo, y desde luego, la voz que se va volviendo propia de Oscar Ramírez.
Como bien decía Raquel Jodorovski en el mundo de la literatura, no existen ni buenos ni malos poetas, lo que existe en la tierra son hombres que cantan. Las categorías de bueno o malo nos lo dan los ojos avizores y críticos, que dependen también del cristal con el cual se mire: si nos miran con categoría de análisis social, con categoría de análisis político, o si nos miran desde un punto de vista estético y operacional. Empero, esto ya no es problema de Oscar ni de los poetas, sino de los críticos y de los que tienen el libro en sus manos.
En el libro Arquitectura de un día común, al aplicar una lectura estratégica, encontramos que tiene fortalezas en cuanto es un lenguaje que ya demuestra oficio literario. No existe el adjetivo fácil ni el verbo gastado, porque, si bien en algunos casos se demuestra coloquial, se condensada artísticamente con figuras con las cuales logra aún más que describir circunstancias y exponer sentimientos; de manera que el lector no sea sólo un lector pasivo sino que se constituya en un lector activo, el cual irá recreando con libertad la poesía que lee.
La temática se concentra en asuntos de categoría universal, pero realizada en una forma estructural diferente. Desde la primera parte, la cual da título al libro, asistimos a la creación definida de la poesía, la naturaleza y el enigma de amanecer, en espíritu y sueño. En cambio en el apartado Oficio de aprendiz obtiene sus raíces en el tema del amor, aves y voces En la tercera parte subtitulada Las Pequeñas historias tiene como lei motiv sus emociones de soledad, contemplaciones y aciertos conceptuales y poéticos. Finaliza el poemario resumiendo en presente y pasado el Principio y final de las historias, como fin de esperanza o la duración del día.
Si bien los temas son universales, como mencioné anteriormente, éstos se muestran frescos en la voz de nuestro joven poeta, quien utiliza un lenguaje próximo a Saint-John Perse del libro Anábasis. Así encontramos el manejo de las figuras como en el poema Inventarios de imágenes:

...Reposos de niñas
.................bajo contemplaciones de cielos.
...Orillas cobijando sus pasos.
...Se pronuncian murmullos.
...Se dibujan retratos.
...................Un vacío / La realidad

.............Inventarios de días:
.............................amaneceres y descansos.

El gran tema del mar se manifiesta en el texto Bosquejo de la contemplación del mar por las mañanas , y de la siguiente manera:

...Amanecer entre fraguas
...y mansas lamentaciones de horas perdidas.
...Desnudos, los pies olvidan la tentación
......................o el deambular por calles
......................e historias vacías.
...Poder hallar y contemplar
...aquella imagen mientras descubrimos
...que la orilla del mar es un lugar sereno y amable
...puede ser una acción generosa.

...Principiará en el cielo la brillante emoción de la mañana.


Como se puede observar, escuchar y analizar, el lenguaje usado por Oscar Ramírez, es coloquial, siempre ligado a la sugerencia, por lo tanto es un lenguaje abierto y dispuesto a la recreación. Conforme vaya escribiendo, sostendrá su arte poético. Leamos un fragmento del poema Creación de las palabras:

...Marea, meridiano vocal,
...algún pretexto verbal para la formación de las voces.

...Las imágenes confeccionarán
...la fragilidad de conceptos morales.

...Un nombre, conducido por el viento,
...viene a posarse temeroso en tus labios.

...Convertido en palabra,
...con la hipérbole creativa del amor,
...aquello resonará como un vacío,
.......................como el eco de un cristal
...murmurando a destiempo el dolor de las sombras.


Muy al margen de los temas que se han mencionado, podemos hacer un análisis lingüístico y semiótico de lo que viene a ser la escritura en este texto. Son poemas como cuerpos de libre disponibilidad en donde lo que mejor se descubre es el manejo interior del poema, y lograrlo significa oficio, categoría literaria. Este es el lenguaje que refleja figuras del pensamiento y la palabra en forma conjunta, lo cual constituye la modernidad de la arquitectura, no solamente de un día común, sino como testimonio permanente de que la poiesis , al final, es belleza.
Finalmente, debo opinar que no hay mejor homenaje a un escritor como el de la atenta lectura a sus escritos. Hölderlin decía que los poetas son los mensajeros entre los dioses y los hombres, y creo que Oscar Ramírez, quien pareciera haber leído muy bien las Cartas a un joven poeta de Rainer María Rilke, se orienta por ese derrotero, pues con lo obtenido artísticamente en este primer poemario, nos anuncia gratamente lo que será su sacerdocio poético en las letras del norte del Perú. No hay duda. Estamos ante un joven poeta que apunta lejos.

EL ARRIERO BETHOVEN

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ULTIMA POESIA DE BETHOVEN MEDINA

Carlos Bancayán Llontop
Escritor
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Bethoven Medina Sánchez es un conocido poeta trujillano radicado en Cajamarca; ingeniero agrónomo de profesión, es también magíster en ciencias económicas y docente universitario.
Pero su vocación cimera es la de aedo. Como tal ha publicado anteriormente: Necesario silencio para que las hojas conversen, Quebradas las alas, Volumen de vida, Expediente para un nuevo juicio, Y antes niegue
sus luces el sol, Antología esencial, Cerrito del amanecer (poesía infantil). También las antologías Labios abiertos y Belleza de la rebeldía.
Muchos son los merecimientos y lauros de Medina. Sus poesías están consideradas en los sílabos de educación primaria, secundaria y universitaria. Además su producción se ha difundido en diarios y revistas de Perú, Chile, Puerto Rico, España y Alemania.
Su último poemario, titulado El arriero y la montaña bajo el alba (setiembre 2008), consta de siete capítulos: Alba, Valle, Natura, Nativo, Identidad, Intemperie y Vendaval. Todos están precedidos por epígrafes de prestigiados poetas (Martos, Heraud, Corcuera, Florián…), perfectamente adecuados para cada tema.
Si bien Bethoven inició su profesión de agrónomo en su Trujillo natal, la culminó en Cajamarca, donde su espíritu sensible nutrióse tempranamente del bucólico paisaje serrano “Al centro o al costado del valle/ se asienta el pueblo,/ como ternero/ prendido a la ubre/ de la madre tierra”.
Los sembríos, primerísimo objeto del quehacer humano y ya hace tiempo mecanizados, conservan aún en las alturas su calmo aspecto natural: “La simiente/ propicia encanto y permanencia/…/tendidos surcos,/ quietos y callados/ ¿Di /hierba buena?/ Hechura del noble arado viejo”.
La tierra se torna dichosa y feraz por la acción de la mano campesina, y rebosa frutos cuajados de poesía: “Los nísperos son lágrimas del sol./ La sandía partida está avergonzada pero sonriendo, y/ los duraznos invertidos parecen corazones alegres”.
El poeta canta a las cúspides con unción devota, cuasi religiosa: “He transitado los andes entusiasmado en la montaña/ y mi corazón oraba en los límites del viento”.
Mas palpa también y resiente pero acepta la compleja severidad de la geografía serrana: “Laberíntico es el caer de la lluvia,/ afilado mi sentir en esta estación de neblina y frío./ / Todo sea amado de estas alturas,/la llave del silencio, la felpa de la soledad”.
Encontramos poemas de doble título en los cuales las estrofas correspondientes se alternan. En el primero de ellos Medina formula una sentida, necesaria petición ecologista: “Sor tristeza, tú que mejor lees a la izquierda del Sol,/ os imploro a orillas del mar contaminado,/ aleja el vil destrozo del hábitat,/ ballenas y focas así lo solicitan”.
En el capítulo titulado Nativo se nos sumerge poéticamente en diferentes facetas: arqueológicas (Kuntur wasi: casa del cóndor), mitológicas (Catequil, deidad andina cuyos sacerdotes fueron muertos por Atahualpa cuando le anunciaron su triste final), geológicas (Peña del olvido, en Cajabamba: profunda zanja, atractiva para amantes suicidas). Las notas explicativas al pie de página son ilustrativas y didácticas.
El amor reverbera en los surcos y tiene espontaneidad de polen y áloe: “Tus ojos, mi pastora,/ no descubrirán el vaivén de los trigales// Ya no haré de tus piernas viejos arados de siembra/ de tu cuerpo vino de tuna/ como antes/ metiéndome en tus grutas amadas…”.
Pero es también reflexivo, sentencioso, lúcido, un tanto determinista: “Todo al azar sucede en el amor. Nadie sabe con quién./ Al final una mujer ha de ser el cauce”.
Un capítulo trascendente del poemario es Identidad. Aquí Medina emprende la búsqueda y expresión de su yo intrínseco a través de su discurrir vital, en el ámbito de los sentires personales, solidarios, sutiles. Citamos fragmentos ilustrativos pertenecientes a diferentes poemas: “Anduve buscando la verdad/ en gestos, abrazos/ y caricias;/ navegando bajo tormentas”. “Por siempre el amor estará en el fondo de todos/ y hay que extraerlo como quien salva del mar un buque náufrago”. “Hermano: plural mi fe te busca en su peso,/ heme aquí Nazareno de sustento en el impulso del clavel”.
En el capítulo Intemperie el fenómeno del Niño, los grillos, la erosión… son tratados con sapiencia de técnico y pluma de acendrado poeta a la vez.
Ya hacia el final, el viento, ese elemento que bien refresca como avasalla, se convierte para el autor en símbolo “Inquebrantable” de fuerza vital, de energía dinamizante no exenta de pía solemnidad: “El viento acompañado de nubes/sobrevuela las cordilleras/ y en su ritmo describe una oración a las quebradas”.
De excelente presentación, esta obra última de Bethoven Medina es una comprobación de que su numen no sólo permanece pertinaz, sino que va en progresivo y feliz ascenso.
En ese indeclinable transcurrir por los altos senderos de la poesía, Bethoven nos participa concisa y bellamente: “Aún así preparo mi viaje/ encendiendo el viento con una palabra”.

CRÓNICAS, HISTORIAS Y OTROS ALJÓFARES

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JEREMIADAS, DI?

Ricardo Vírhuez Villafane

Acabo de leer, entre la combi y el micro de ida y vuelta de la tarde, un librito delgado como un pejerrey que padece del buen estilo y de las mejores ideas. Se trata de “Jeremiadas”, del poeta César Olivares (Trujillo, 1979), una selección de 21 crónicas breves que publica cada semana en el diario Correo, de Trujillo.
A veces con alegría, otras con nostalgia, pero siempre con un espíritu zumbón, estas crónicas son el retrato de una ciudad contradictoria y todavía fiel a sus prejuicios y viejas convulsiones.
Porque Trujillo, en el retrato de este libro, tiene los rostros de una ciudad tímida que ha crecido lentamente, sin aspavientos, tranquila y como dormida en sus laureles. Quienes parecen darle dinamismo son, curiosamente, aquellos que llegaron con el tiempo por razones de estudio o de trabajo, personajes enamoradizos y desternillantes como Jorge Tume, piurano de pura cepa, varias veces mencionado, o las figuras del padre y los amigos, los amores y las nostalgias de una infancia jodida.
Un humor socarrón acompaña los juicios y visiones de Olivares, totalmente rendido a la literatura y los giros efectistas. Porque el cronista oscila desde la frase brillante e inaudita (“oyó hasta el sonido de un alfiler cayendo sobre la alfombra”) hasta la manoseada y ceremoniosa (“estas humildes y sin embargo pletóricas palabras de gratitud”).
Y para tener la sartén por el mango, Olivares se burla de sí mismo, con falsa modestia, naturalmente, y enseguida enfila la broma contra cualquiera que se le ponga al frente, muy al estilo de Jorge L. Borges, quien para confrontar a Shakespeare o Cervantes primero cumplía el ritual de ningunearse. De ahí que el autor considere lloriqueos a sus crónicas, que no otra cosa significan “jeremiadas”. Hábil retórica, lo cierto es que asistimos a unas crónicas hermosas y con medido desparpajo. Notas para degustar y sonreír. Un libro flaco y pendenciero, para quitarse el sombrero.

PECULIAR HOMENAJE A CIRO ALEGRÍA

ROSENDO MAQUI EN TRUJILLO

Jorge Tume
Diario Correo, 18/11/09

Ahí voy Ciro”, me dije el sábado pasado, al dirigirme decididamente a la Casa de la Emancipación, donde el Congreso de la República le rendía homenaje. Abordé un ancho taxi colectivo, acomodé mi voluminosa humanidad (a decir del fámulo Olivares) y, mientras leía el último libro de Gerson Ramírez, suspiraba al recordar al gran Ciro Alegría que alegró y entristeció mi infancia con sus maravillosas historias. Inolvidable Ciro. Y es que “Los perros hambrientos” impactó tanto en mí que decidí llevar siempre conmigo aquel libro de pasta amarilla que me compró mi padre. Lo leí siete veces. En cada leída, un mundo nuevo se abría en mi mente. Reía con las ocurrencias de Simón Robles que bautizó a sus perros como Güeso y Pellejo. Lagrimeaba con el sufrimiento de los indios y los perros (hermanos en la desgracia) y con la trágica muerte del niño Damián. Qué felicidad leer ese final con Simón Robles abrazando a su Wankita que había vuelto con la lluvia buena.
Si hay escritores peruanos que me marcaron y que permitieron que hoy garabatee algunas historias, esos son César Vallejo, José María Arguedas, Manuel Scorza y – cómo no – Ciro Alegría. Ellos son los padres de mi amor por los libros y la literatura.
Rendirle homenaje a Ciro Alegría no es cuestión de poses y discursos almibarados, aprovechando la coyuntura del centenario de su nacimiento. Es asumir que como escritor tuvo un derrotero; esto es, dejar transcurrir por sus vitales libros la voz de los desposeídos, de los indios que hoy siguen ninguneados como en su tiempo. Rendirle homenaje es gritar a todos los vientos del mundo que sus libros no han perdido vigencia, porque los gamonales y explotadores de ayer hoy tienen la papada más hinchada, de tanta soberbia y tanto odio acumulado. Rendirle homenaje es decirle, sin medias tintas, que no se equivocó al renunciar al APRA, porque todo ser humano que se precie de tal (sobre todo los intelectuales) deben alejarse por completo de aquellos que desprecian y odian a todos los Rosendo Maqui del Perú. Rendirle homenaje es hablar con la orgullosa voz de Calixto Garmendia: “El día que el Perú tenga justicia, será grande”.
Por la calle Pizarro, a una cuadra antes de la Casa de la Emancipación – me encontré con Gerson Ramírez (sí, el mismo del libro) y me pareció raro que viniera en sentido contrario, cuando él es amante de todo evento cultural. Me dijo: “seguro va a demorar ese homenaje, mejor me voy a abrazar a mi mujer”. Nos despedimos. Llegué a tan histórico patrimonio cultural, muy orondo me aprestaba a ingresar cuando una mano negra se posó sobre mi pecho: “¿su invitación señor?”. Era la voz de un joven que, lista en mano, chequeaba el ingreso de todos. “¿Cuál invitación?”, pregunté, medio cojudo. “Disculpe señor, pero a este evento sólo ingresan personas invitadas con tarjeta”, fueron sus últimas palabras. Por más que quise alegar que yo era Rosendo Maqui no me permitieron el ingreso. Tuve que volver sobre mis pasos, no sin antes decir: si Ciro viviera, se avergonzaría de este homenaje.

ESCRITORES ALTAZORIANOS

LOS JINETES DEL APOCALIPSIS
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César Olivares
Diario Correo 14/11/09

El parnaso aplaude a rabiar, Harold Alva inventa un condimentado movimiento de caderas y oculta el rostro de su pareja (Willy del Pozo) en la oquedad de su sombrero. Sócrates Zuzunaga hace llorar la mandolina, mientras los dedos de todos los presentes tamborilean sobre la mesa al compás de una sabrosa marinera. Momentos antes, un entusiasta Willy le había hecho una apuesta a Jorge Tume, al mismo tiempo que le tomaba de las manos: atreverse a buscar su cintura entre los acordes de un huayno huamanguino. El gordo no se chupó, y hasta ahorita está convencido que perdió su esfericidad ecuatorial en la generosa cena que nos ofreció Eduardo Elías en su acogedor Torremolinos.
El desbande empezó el viernes por la mañana cuando, con los rostros trasnochados y víctimas de una celebración hepática luego de triunfar en la IV Feria de Libro de Nuevo Chimbote, arribaron a esta dionisiaca ciudad, trepados en un trajinado Nissan Sentra de color guinda, los cuatro jinetes del apocalipsis: Carlos Rengifo, Henry Quintanilla, Harold Alva y el inefable Willy del Pozo. Esperaban en el hotel, atentos a cualquier jugada, los reconocidos Carlos Calderón Fajardo y Sócrates Zuzunaga.
Después del desayuno, Sócrates tuvo que acompañar su digestión con la incipiente curiosidad de sorprendidas niñas del colegio "Inmaculada" que habían leído la tierna historia de "Takacho, Takachito, Takachín". Luego, los ahora seis socios del señor, debían reponer energías porque por la tarde les esperaba un desgaste intelectual, manual y coral. El derroche intelectual y manual lo tuvieron con los afortunados alumnos del colegio "Max Ludwig Planck" (aquí, con los pulsos trémulos de emoción, nuestros arquitectos de la palabra procedieron a firmar sus libros ante decenas de jóvenes admiradores) y, horas más tarde, con un auditorio un poco mayor, en la Alianza Francesa de Trujillo. El desgaste coral, en cambio, lo tuvieron por la noche y, según pude ver, cuando no aullaban al compás de las canciones, mojaban la palabra para afinar los alaridos.
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Participantes del I Festival del Libro Max Ludwig Planck 2009.

El sábado por la mañana, el equipo de fulbito de Ediciones Altazor, en completo ayuno, fue a clausurar el festival del libro en un importante colegio. La atracción: Don Willy Melenas, el terror de las nenas. Hasta la señora de limpieza quería sacarse fotos con él porque pensaba que era José Luis Rodríguez "El puma". Luego, cual pareja de incontables correrías, el sorprendido Del Pozo y su adjunto Harold Alva, se enrumbaron a un colegio también de la zona para firmar algunos libros de literatura infantil de su autoría.

Después de un merecido descanso, el sábado por la tarde, en la Casa de la Emancipación, el reconocido narrador peruano Carlos Calderón Fajardo nos contaba los pormenores de la redacción de una de las primeras novelas góticas de la literatura peruana: "El viaje que nunca termina (la verdadera historia de Sara Helen)" y el laureado Sócrates Zuzunaga nos presentaba las pícaras escenas del ya entrañable "Taita Serapio". Por la noche, otra vez Eduardo Elías nos invitaba a llenar buche y a mojar la palabra en su cálido local. Y así tuvimos que ver partir, con la gratitud infinita por no haberse bebido toda la cerveza de nuestra ciudad, en el mismo Nissan guinda que llegaron, aún con las ojeras más grandes y esta vez rumbo a Lima, a tan cándidos y sanos muchachotes que nos visitaron. Ésta es su reseña.

ALTA LITERATURA EN EL BAJO PIURA

Este artículo del escritor y editor Ricardo Ayllón, ha sido publicado en el importante portal Libros peruanos. Es una generosa reseña de lo que fue la I Feria del libro "Bernal 2009", que organizó nuestra institución junto a la Municipalidad Distrital de Bernal.

No es lo mismo escribir en el Perú que escribir para el Perú. Este es un tema sobre el que hablábamos hace un tiempo con un entrañable amigo escritor. Le decía que la diferencia reside en que lo primero tiene que ver con algo inevitable, intrínseco, si es que el creador reside en este país; pero lo segundo, lleva consigo definitivamente un sentimiento, y es, sin duda, una voluntad humana, un planteamiento individual de cada escritor.Y el creador lo entiende mejor cuando decide asistir a un encuentro o festival del libro organizado en una localidad del interior del país, y se rodea masiva e indistintamente de lectores de toda edad y condición que lo han esperado con la misma ansiedad que produce un megáfono anunciando la inminente visita de un grupo de cumbia. Ser invitado a una feria del libro en cualquier comunidad del Perú, lo hace saber que su literatura sirve mucho más que en la gran urbe, pues de hecho siente con mayor intensidad la espontaneidad del niño que hojea los libros con aquella violencia y curiosidad que nada tienen que ver con los escrúpulos, o el recibimiento cálido del campesino que conversa con suma naturalidad y sin los disfuerzos del lector citadino que busca conocer al escritor por las páginas faranduleras de los diarios, más que por su propia creación.
Este y otros pensamientos me invaden ahora que retorno de la feria del libro organizada por el joven narrador piurano Jorge Tume Quiroga y el alcalde de Bernal, localidad situada en la provincia de Sechura, o lo que se conoce como el Bajo Piura, un valle fértil donde se siembra arroz y algodón, y donde el clima en esta época tiene aquella apacibilidad que no la hace intensa ni grave, sino que tiene la justa temperatura de la calidez humana.
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Jorge Tume Quiroga y César Olivares dirigen en Trujillo un instituto para el fomento de la lectura, y se han propuesto organizar en adelante todas las ferias y festivales que sean posibles para hacer que lector y escritor se aproximen con mayor frecuencia, intentando que la literatura se convierta casi en un artículo de pan llevar. Para esta ocasión, eligieron Bernal, el pueblo natal de Tume, a donde trajeron, desde Lima, a Oswaldo Reynoso, Dante Castro, Cronwell Jara, Ricardo Vírhuez y el autor de estas glosas; pero también, desde Trujillo, a Bethoven Medina y Alberto Alarcón; y desde la propia región Grau, a Houdini Guerrero, Wilfredo Temoche, Teodoro Alzamora, y algunos grupos literarios regionales conformados por jóvenes escritores como Ricardo Musse, Reynaldo Cruz o esa revelación (para mí) como es Cosme Saavedra, un nombre que usted, amigo lector, debe intentar recordar en adelante.
Una feria como ésta, tiene todo aquello que me lleva a confirmar que no solo escribo en el Perú, sino para el Perú, para esta patria a la que tanta falta le hace la lectura y en la que felizmente aparecen pequeñas localidades como la de Bernal, donde su alcalde comprende la necesidad y dispone parte de su escaso presupuesto para invertirla en cultura. Siento que escribo para el Perú (y no solo en el Perú) cuando descubro que Tume ha involucrado hasta a su familia en esta aventura: su padre, por ejemplo, es quien ha venido a buscarnos hasta la misma agencia de transportes que nos trajo desde Lima y nos invita a desayunar (en su propia casa) el mismo pan y el mismo queso cotidianos; su esposa, es quien lo apoya en la disposición de las mesas para la exposición de los libros; y es el pueblo en general el que se suma a las celebraciones organizando una verbena con números musicales del lugar.
De esta forma es como de pronto, los escritores que hemos viajado mil kilómetros al norte de Lima, empezamos a ofrecer nuestro trabajo con cariño: charlamos entre los pobladores con la misma confianza con que lo hacemos en familia, y por fin nos damos cuenta que la del escritor, no debe ser en el Perú tarea de gabinete, sino también de difusión, marchas, búsquedas y viajes por los intersticios y hendiduras de un país que espera siempre, en su literatura, reconocerse y erigir para sí una autoestima fundada en su tan ansiada identidad cultural.

LA LITERATURA PERUANA ACTUAL ES MUY PROLÍFICA

ENTREVISTA A MARIO WONG
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Luego de diez años de autoexilio francés, nos visitó Mario Wong, escritor nacido en Piura. Acaba de publicar “Su majestad el terror”, (Pasacalle) novela que trata la historia de los actos humanos atravesados por el terror. Haciendo un alto en las visitas que hiciéramos a Moche, la Huaca de la Luna, Huanchaco, cafeterías del centro de Trujillo, etc. conversamos, de todo un poco. He aquí el diálogo que tuvimos con este entrañable amigo.

Jorge Tume

Mario, acabas de publicar la novela “Su majestad el terror”, antes habías publicado “El testamento de la tormenta”, ¿por qué esa recurrencia al tema de la violencia?
Mi generación fue marcada por la violencia que sufrió el país en los años 80. Mi salida del país obedeció a la situación que se vivía. Y cuando he estado en París, me planteaba escribir, como una manera de dar salidas a esta presencia caótica, que de una u otra forma la vivía subjetivamente. Entonces se me planteaba la cuestión de escribir desde alguien que ha vivido algo y que además está afuera. Eso es lo que me he planteado.

Es decir, en el ámbito de la escritura sobre la violencia en el Perú, tu visión es de dentro y fuera del país.
Precisamente. Como que no hay límites definidos. Uno está fuera, pero como la ha vivido, esa experiencia lo ha marcado y es como si todo lo arrastrara y lo llevase. Se plantea, entonces, una suerte de catarsis; es decir dar vuelco a esto, en el nivel ficcional, porque no se trata de un ensayo ni de un manifiesto político-ideológico, sino de una cuestión que se resuelve ficcionalmente, creativamente.

¿Tú crees que no se debe abordar la violencia ocurrida en el Perú, dando una posición como escritor?
Sí, yo pienso que pueden haber múltiples (y las ha habido) expresiones de novela política, de novela social en determinados períodos, pero en este caso mi planteamiento narrativo se basa en una poética, en una estética, en una manera como yo concibo la novela. No pienso que se trate de contar una historia en los términos tradicionales, estrictos, del género novela, que es un género decimonónico, más allá de los cambios o modernizaciones permanentes que pueda tener o que puede haber tenido. En mi caso, por el mismo material que manejaba, no pensaba que eso sea resumible o se pueda expresar dentro de las normas estrictas del canon literario. Y por eso es que “Su majestad el terror”, en cierto sentido, se ubica como una continuidad de mi anterior novela “El testamento de la tormenta”, pero resuelve ya, con mayor dominio de medios, de recursos, ese problema de dar cuenta de experiencias vividas que tienen que ver con el caos, con la violencia, con el sinsentido, con una serie de bloqueos o de fragmentaciones; entonces este tipo de material no se podía expresar dentro de los términos estrictos del canon, y mi manera de resolverlo ha sido transgrediendo las normas estrictas de esa literatura, de la novela.

¿Cuál crees que es la principal función o la principal tarea que tiene el escritor del siglo XXI?
Yo no sé si función o tarea, porque no estamos en la década del 60, en el período de Jean Paul Sartre, de la literatura en el sentido de finalidades o de compromiso. Creo que fundamentalmente es el rigor en una estética, en una estética narrativa o en una poética narrativa, para dar cuenta de algo que simplemente nos ha pasado y que la queremos resolver dentro de modelos que son un poco pasados. Pienso que si hay una cierta posición o una cierta finalidad en la tarea de escribir, frente a algo que nos ha sobrepasado, esa es encontrar las nuevas formas que logren expresarlo, si se trata de expresión, porque en sí la creación rebasa los límites estrictos del discurso.

¿Qué escritores consideras que hayan expresado mejor esa realidad que hemos vivido en el Perú?
La literatura peruana (y esto podría ser una verdad de perogrullo) es una literatura plural, una literatura múltiple. Creo que hay muchos escritores que han abordado, desde distintas ópticas, todo este terreno, todo este período. No conozco toda la literatura, pero conozco algunos escritores como Dante Castro, Oscar Colchado; o escritores, dentro de una vertiente distinta a la andina, como Alonso Cueto, en “Miradas Peligrosas” (que me pareció una buena novela), o escritores que han tenido otros acercamientos, como Santiago Roncagliolo. Son distintas expresiones, distintos puntos de vista sobre algo que se ha vivido, que nos ha tocado. Estrictamente, no podría determinar cuál es el escritor que más ha logrado calar o expresado todo eso. Pienso que el tiempo manifestará hasta qué punto los lectores recogen o reivindican a tal o cual escritor, como ha sido con otros escritores en otras épocas.

Como ensayista tú estás al tanto de la literatura que está surgiendo. ¿Cómo ves el panorama de la literatura peruana de hoy?
El panorama es sumamente prolífico. Yo vuelvo después de muchos años y veo que hay un estado de ebullición. Después de mi presentación en Lima, que ha sido una presentación que de repente pasó ignorada, llego a Chimbote y veo que hay toda una manifestación literaria que tiene acogida. Más tarde voy a ir al Cusco y voy tener otro panorama. Es un terreno que bulle, es un terreno de muchos jóvenes escritores y me parece de una enorme importancia. Eso que, cuando yo vivía en el Perú, no tenía la importancia que ahora tiene, pienso que obedece a que el país, de una u otra forma, se ha transformado y de repente esa transformación también se da a nivel de las artes, de la literatura específicamente.

Tú vienes después de veinte años al Perú, ¿cómo lo encuentras, cuál es tu visión de peruano que radica afuera?
Lo encuentro cambiado, encuentro que no es el país del cual yo salí, que era un país bloqueado, un país signado por la violencia. En los pocos días que estoy, veo que en este Perú, resultado de situaciones que han vivido por carencia o falla en los mecanismos de comunicación y negociación, los conflictos tienden a asumir condiciones que degeneran extremos y que son objeto de manipulación de uno u otro lado, etc., etc. En todo caso no soy pesimista frente a todas estas situaciones y creo que el país está en una situación distinta y que puede llegar a superar todos estos conflictos que no tienen las mismas características extremas que nos caracterizaron algunas décadas anteriores.

¿Cómo se percibe fuera el panorama político y económico de nuestra patria?
Como muchos peruanos, muchos latinoamericanos, tenemos información, más que todo a través del internet, que permite informarse, pero como nuestras vidas transcurren allá, no es lo que determina nuestras conductas. En el caso mío, fundamentalmente en el aspecto creativo, de alguna u otra forma me encuentro más vinculado a seguir de cerca lo que pasa en el país, pero no desde el punto de vista ideológico y político, sino desde el punto de vista de opciones de vida, de sociedad, que viabilicen al Perú como país. De ese lado es mi interés, el aspecto creativo, y si puede haber un tipo de aporte individual yo lo asumo fundamentalmente a nivel creativo y ese es el terreno en el que me muevo y por eso estoy acá, presentando una novela.

Y consecuentemente tus venidas no serán muy espaciadas en el tiempo. Volverás más seguido al Perú.
Yo creo que si, sobre todo viendo ese terreno bullente de la escritura, de los escritores, de la literatura. Teniendo contacto con jóvenes escritores, gente tan generosa como el escritor Eduardo González Viaña, por decirte, o el escritor chimbotano Braulio Muñoz, uno se da cuenta que hay una situación que permite establecer una comunicación que haga posible que uno esté más presente, no sólo desde el punto de vista intelectual sino con una presencia física, lo que implica volver con más frecuencia al país.

(Julio, 2009).

CUENTISTA DEL DESIERTO

JORGE LUIS TUME QUIROGA: Cuentista del desierto y el debate postergado de la actualidad del costumbrismo

Reynaldo Cruz Zapata

De Trujillo, tenía noticias de Alarcón y Luis Eduardo García, como representantes de nuestra literatura por esos lares, hasta la tarde del último miércoles cuando deambulando por los auditorios de la Feria del Libro de Trujillo (FLT), descubrí a Ricardo Ayllón, escritor chimbotano que conocí años atrás en el IV Encuentro Nacional de Escritores Manuel J. Baquerizo en Ica, presentando el libro Cuentista del desierto de Jorge Luis Tume Quiroga (J.L. Tume), un piurano que ha publicado su primer libro bajo el sello de Ornitorrinco Editores.
J.L. Tume, en esta publicación nos entrega 10 relatos de tendencia costumbrista, que merecen especial atención por el contexto en el que se inserta en la literatura piurana, que con la incursión de la nueva generación, por lo general ha estado alejada de la tradición e idiosincrasia popular. El panorama actual de nuestras letras es consecuencia del crecimiento acelerado de la urbe y su influencia en la creación de los jóvenes escritores.
Nacido el año de 1976 en Bernal (Sechura), J.L. Tume estudió en la Universidad Nacional de Trujillo, y a la fecha radica en la capital de la marinera, un punto esencial para entender la propuesta de este escritor: la nostalgia de la tranquilidad del campo, el recuerdo de la gente y sus relatos, las celebraciones lo llevan a plasmar Cuentista del desierto como un testimonio de lo acaecido en un intento de evitar se pierdan con la invasión de estereotipos urbanos que transfiguran lo esencial de los hombres del ámbito rural.
El rapto de las enamoradas como inicio de la vida conyugal, sigue siendo una constante en el campo, a pesar de que los jóvenes han adquirido de la ciudad nuevas formas de vestir, nuevas formas de comunicarse, nuevas formas para maquillar sus orígenes.
- Don castulo… vengo pa´ decirle… que su hija, la Eufemia, ya está en mi casa… como decimos acá me la he robao… hoy en la madrugada me la he llevao… mis intenciones con ella son buenas… nos vamos a casar.
El fragmento anterior lo encontramos en Mal presentimiento, el primer texto del libro. El discurso en estos casos sigue siendo el mismo que en épocas de los abuelos. J.L. Tume escenifica este hecho en la fiesta de Velaciones, pero también suele ocurrir en otras celebraciones como el carnaval, la navidad o el baile de año nuevo. La madrugada es propicia para que los familiares de la pareja conversen a cerca de la conformación de la nueva familia y a aquello se le conoce como “arreglar”.
“Ya sacó su mujercita este bandido… a Dios gracias porque ya tiene su edad… solo estas cosas se pueden hablar de madrugada… está bien… además nadie es eterno en el mundo… yo quiero que este buen muchacho encuentre su felicidad para cuando los viejos ya no estemos… ojalá sea una buena muchacha que le lave su ropita, que lo atienda, que le caliente su comida cuando venga del trabajo… que no haga problemas por su edad… que más bien le ayude a salir adelante porque la mujercita siempre nos ayuda a agarrar a palos la pobreza… la casa le voy a dejar a él para que no pase penurias”, pensó esbozando una sonrisa triunfal.
Una noticia de madrugada retoma la cuestión del matrimonio. Si en el anterior relato el protagonista no esperaba ese desenlace, en esta narración el personaje secundario se adelanta a los hechos e inconscientemente crea un futuro para su hijo. Nuevamente J.L. Tume nos presenta arquetipos de la vida rural: primero, la condición de que los hijos conformen una familia para evitar preocupaciones a los padres en su ancianidad; segundo, la condición de ama de casa que debe poseer la mujer (un machismo que se ha practicado desde épocas remotas y que se ha sumergido en el subconsciente colectivo, sobre todo en el de las mujeres paradójicamente, pero que con esta incursión de la modernidad en el campo se empieza de desdibujar). Tercero, primordial y que requiere urgente un estudio sociocultural, es la unión de parejas demasiado jóvenes – entiéndase 15 a 22 años - que es aceptada como normal y contrariamente las uniones de personas con más edad es casi un hecho curioso. Cuarto, la herencia de la casa y la chacra representa un materialismo de la gente del campo, al cual se le han unido otros accesorios urbanos como vehículos y estudios superiores (en este relato se puede observar este nuevo contexto).
Los bailes populares también nutren este primer volumen de cuentos de J.L. Tume, así tenemos: Un baile inolvidable y Plan poema, dos textos en los cuales se observa el jolgorio con el cual la gente del campo – un campo que como he anotado anteriormente no es tan campo como en los tiempos idos – disfruta de estos acontecimientos. Al leer los dos relatos, podemos tener una idea de cómo han cambiado las circunstancias y que definitivamente es necesario el debate postergado sobre la actualidad del costumbrismo o la denominación de un nuevo o neo costumbrismo.
Los 6 cuentos restantes, los agruparé en pares como los anteriores, así tenemos: Ña Pancha y Cuentista del desierto. La marca de un detergente da nombre al primer relato, a la vez que se observa la influencia de la publicidad, al parecer de la televisión, en el consumo de golosinas por parte de un niño. El segundo texto tiene más cualidades propias de un ambiente rural casi virgen, donde se aprecia al anciano narrador de historias que siempre existe en un pueblo. Un fantasma en el pueblo y El regreso del gigante son textos que esbozan la creencia de lo sobrenatural que aún persiste en la gente de la zona que geográficamente no pertenece a la ciudad. Finalmente, Pérdida de un chanchito y Justicia en el terral son manifestaciones de la viveza del poblador de estos territorios.
La gastronomía piurana se ve reflejada en los textos de J.L. Tume. En la mayoría de los textos aparece la chicha de jora, néctar de los incas, y se puede apreciar un plato de arroz, camote y pescado frito, el ceviche, la algarroba, café, tamales y panes.
J.L. Tume en este libro expone lo más peculiar del hombre piurano rural (hecha la aclaración que la imagen del piurano como hombre de campo que trabaja junto a su burro, bebe chicha en abundancia y pronuncia palabras como: gua, pa’, ña’, zonzo, que aún se tiene, requiere de un profundo análisis para comprobar que la influencia de la ciudad en el campo ha transfigurado las estructuras en las que se cimentaba la tendencia costumbrista) describe el ambiente donde se desenvuelve, la vida pueblerina, las relaciones sentimentales, la viveza y el folklore popular.
De la calidad narrativa de J.L. Tume puedo escribir que es aceptable al punto de convencer al lector a terminar el libro una vez que lo inicia, utiliza diálogos creíbles y, lo esencial en la literatura, tiene visos de verosimilitud; tomando en cuenta que es la primera publicación, me arriesgo a recomendar la lectura de Cuentista del desierto, pues se nota un trabajo de selección, corrección y maduración de los textos.
El génesis de los relatos de J.L. Tume ha sido las anécdotas de su tierra natal, situación que nos hace recordar que en un inicio la literatura sirvió para perennizar la vida de un pueblo, y en nuestros días se ha alejado de esta concepción por razones editoriales que apelan más a la irrealidad, a lo urbano, a las conspiraciones, a la autodestrucción del hombre o al positivismo sin sentido. Es necesario resaltar el aporte de J.L. Tume a lo que podemos denominar neo costumbrismo piurano. En esta tendencia ya se encontraban los primeros escritos de los narradores jóvenes José Lalupú, Javier Vílchez y Ana Sophía Sánchez.
Entendiendo a la tendencia costumbrista como la expresión de la tradición e idiosincrasia de las clases populares de nuestra región, es necesario repensar este concepto, pues las clases populares han cambiado significativamente, la mayoría de jóvenes ha optado por convertirse en obreros de la industria urbana a continuar con el trabajo en la chacra; las muchachas han logrado acceder a estudios superiores, aunque aún persiste la dedicación de algunas como empleadas del hogar y vivanderas. La internet ha invadido de modelos a los adolescentes que además de su gusto por la cumbia, ahora escuchan un género tan disímil como el punk. Las casas rusticas están cediendo el paso a edificaciones de material noble, el burro ha sido reemplazado por el mototaxi; el uso de teléfonos celulares ha significado el cambio de piuranismos tan conocidos como el gua, a nuevas variantes como okas. Ante ello, vale la pregunta ¿Podemos seguir hablando de costumbrismo? ¿Podemos denominar neo costumbrismo a la creación literaria que tiene como referencia este ámbito rural con tintes urbanísticos? ¿Es aceptable seguir construyendo la imagen del piurano bonachón, bebedor de chicha e ingenuo?
No todo se ha perdido para fortuna nuestra, sin embargo, como se nota en el libro de J.L. Tume, la influencia del campo en la ciudad ha sido significativa. El autor ha construido personajes teniendo referencias de la realidad, acaso tomando sin permiso parte de lo que aún queda de nuestros pueblos, como si fuera un compromiso tácito con la tierra que cobijo sus primeras tentaciones de convertirse en escritor.
En Cuentista del Desierto llama la atención la ausencia de una advertencia al lector a cerca de que lo contenido en el libro no abarca completamente la realidad del piurano; ya nadie puede decir que seguimos contando con la trilogía representativa de nuestra ciudad: algarrobos, piajenos y Seminarios, pues de la mencionada, el único sobreviviente parece ser la caricatura de Luscor. Ante esta situación un lector poco perspicaz puede crearse una imagen de Piura, que no es más que la imagen que la modernidad está borrando a pasos agigantados, incluso en la provincia de donde proviene J.L. Tume, que con la explotación de los fosfatos se asegura un crecimiento urbanístico y una transculturización que definitivamente se va a reflejar en los próximos escritores que emerjan de ella.

San Miguel de Piura, 01 de Febrero de 2009.

SOBRE NOVELA: VOLVER A MARCA

Volver a Marca de Ricardo Vírhuez Villafane

Ricardo Musse Carrasco

En medio de aquel silencio
el gatillo sonó y sonó
en medio de aquel silencio
el casquillo rodó y rodó
y la pólvora se esfumó
y la guitarra nunca más
para Mí cantó.
Magaly Solier.

El 2007, Ricardo Vírhuez Villafane me obsequió su novela Volver a Marca, durante un encuentro de escritores organizado por la Casa Nacional del Poeta en el departamento de Tumbes. A raíz de la I Feria del Libro “Bernal 2009”, terminada ésta, la releí refugiado dentro de mi insular aposento sullanero. En Bernal nos reencontramos; obsequiándome su aforístico poemario Voces y su adolescente novela corta Rumi y el Pincullo Mágico.
Lo que más me llama la atención de su novela, es cómo va articulando los requiebros y las dislocaciones sonoras de una oralidad transculturada; henchida ésta de vocablos fusionándose, confrontándose, sesgándose, a fin de testimoniar ásperamente lo vivido. Pues, el que cuenta su inhóspita vidaprimera y vidasegunda (junto a sus épicos secuaces) es un redivivo bandolero, consumado arpista y trashumante negociante ancashino, conocido como Chihuillaco. Y su auditivo interlocutor -ya que éste no emite ni un solo fonema durante el despliegue textual- es su aculturado nieto Shellco, hijo del occiso Vasilio.
Será porque para mí la literatura es fragua de lenguaje (aunque, obviamente, no sólo eso); asevero que la discursiva que Ricardo Vírhuez Villafane se impone, como desafío formal, es el registrar un código identitario. En él pervive aún el imperativo de reivindicar enunciaciones desdeñadas todavía por el canon literario oficial.
La convulsionada temática que revela –entre líneas- esa oralidad algo hermética pero al propio tiempo cargada de poesía, es la guerra civil acontecida, desde los años ochenta, entre los grupos alzados en armas y el Estado: la de autoridades, requería inevitables balas matadoras, y además. Nada de paz, te digo, lo aprendí, en mi piel, con cicatrices y torturas, y pues me hice perseguido. En todo caso, Ricardo Vírhuez Villafane evidencia el perpetuo conflicto entre los que detentan, abusivamente, el poder y los cíclicos desposeídos de la plena dignidad humana.

El universo ficcional de Ricardo Vírhuez Villafane es ya inconfundible. Muchos de sus referentes son recurrentes en sus versátiles y profundas realizaciones discursivas. Y culmino este filial comentario a la novela corta de mi tocayo, refrendando estas contundentes sentencias: nada de fe, de palabra confiable ni de caballero: a ellos (a los enemigos) madrugarle su traición.

Sullana, 07 de Octubre 2 009.

I FESTIVAL MUNDIAL DE ECOPOESÍA

DAVID NOVOA EN FESTIVAL MUNDIAL DE ECOPOESÍA
.
El joven poeta trujillano DAVID NOVOA, estará presente en el I FESTIVAL MUNDIAL DE ECOPOESIA 2009, "LA POESIA REVERDECE LA TIERRA", evento de gran trascendencia que organiza la Unión Mundial de Poetas por la Vida, y que se desarrollará del 5 al 8 de noviembre, en la ciudad de Tumbes.
Junto a Novoa, participarán distinguidos estudiosos del medio ambiente y literatos, pues el propósito es proporcionar una base científica en el campo ambiental a la literatura ecológica o eco literatura. Se realizarán en los auditorios de la Universidad Nacional de Tumbes y Municipalidades Provinciales de Tumbes, Contralmirante Villar y Zarumilla. Se leerán ecopoemas, y se obsequiará un poema a cada asistente. Esta lectura estará matizada con intervenciones musicales y dramatizaciones teatrales, todo en el ámbito ambientalista.
Entre otras actividades, todos los poetas plantarán un árbol en un lugar especial con la finalidad de dar inicio al BOSQUE DE LOS POETAS, cada poeta escribirá un mensaje a su árbol el mismo que será impreso y colocado al costado del árbol de manera permanente. Este será uno de los testimonios más grandes de amor y compromiso hacia los bosques.
En la Plaza Mayor de Tumbes, rodeada de frondosos arboles y con un gran espacio central, se realizará la más grande exposición de ecopoemas del mundo. De todos los poetas, presentes en la próxima publicación "Inventario Azul", se seleccionará un poema, el mismo que será ampliado y expuesto para que sea leído por todos los visitantes, especialmente estudiantes de todos los niveles educativos y ciudadanos en general. Así se apreciarán en esta plaza poemas procedentes de América, Europa, África y Asía.
David Novoa realizó estudios de Ingeniería Industrial y Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de Trujillo y en la Universidad Privada Antenor Orrego. Fue jefe de la Sección Cultural del diario La Industria de Trujillo y editor-creador de las revistas LAS SUMAS VOCES y CONTEMPO.
La calidad de su obra poética ha sido reconocida a través de la obtención del primer puesto en el concurso Poeta Joven del Perú, versión 1990. Primer y segundo Puesto en los primeros Juegos Florales Interuniversitarios en Trujillo - 1990. Primer puesto Premio Lundero de Poesía - versión nacional. 1996.
Ha publicado los libros: Itinerario del Alado sin Cielo, Libro de la incertidumbre, La voz del Loco I, II y III (plaquetas) y Conversaciones con Daniel F - La verdadera historia de LEUSEMIA.
Además de su obra poética, realiza una campaña permanente de sensibilización ecológica a través del I Centro de Educación Ambiental del norte peruano, llamado El Minizoológico Educativo en la Campiña de Moche. Allí cura y alberga animales silvestres maltratados que son confiscados por la policía o donados por las personas que los encuentran abandonados. Con ellos, en cautiverio de protección, hace exhibición didáctica para los visitantes escolares infundiéndoles respeto y compromiso con la vida silvestre, conocimiento del patrimonio natural del Perú, y amor por la madre naturaleza.

MADRE NUESTRA

Al poeta Alberto Benavides Ganoza

Inmenso animal enroscado,
dragón vuelto sobre sí mismo,
durmiendo.

Su carne es de tierra,
Las subterráneas vetas minerales son su esqueleto,
las cumbres de piedra en cordilleras extendidas su columna vertebral,
en los ríos que lo irrigan como arterias, su sangre,
y la magma volcánica -sobre la cual se envuelve sorbiendo calor-
su corazón .

Este inabarcable ser viviente
ondulando en la cristalina placenta del océano
es...

Nuestra Madre

La Madre nuestra.
En su cuerpo
-como se adhiere el musgo al pellejo del lagarto-
se extienden espesuras,
selvas infinitas, bosques, junglas,
y de este verde pelaje vegetal
pequeños y asombrados,
con lanzas de palo y cuchillos de hueso,
vestidos con las pieles de las bestias que cazábamos,
aparecimos misteriosamente,
recogiendo frutos, semillas, brotes tiernos,
hundíamos insectos en la boca, lagartijas iridiscentes, tibios huevecillos,
cazábamos, pescábamos, marisqueábamos,
mordisqueábamos la carroña de los lobos marinos
descubríamos el terrible y amoroso cuerpo de...

Nuestra Madre

La Madre nuestra.

Y construimos ciudades, energía hidroeléctrica, células fotovoltaicas,
Detergentes y pornografía,
Y levantamos edificios ansiosos por ocultar al sol más temprano cada día
Y adoramos a deidades irreales:
Dios Yo.
Dios Escepticismo.
Dios Tecnología.

Olvidamos
A Nuestra Madre

La Madre nuestra.

Olvidamos

De dónde la materia que tu carne forma

De la Tierra

De dónde la fascinación por los goces infernales

De la Tierra

De dónde la irrepetible, fugacísima, existencia humana

De la Tierra

Hemos olvidado que Nuestra Madre
Y Madre de todas las Madres
Es
Nuestra Madre

La Madre Tierra...

ANTES NIEGUE SUS LUCES EL SOL

EL CAOTICISMO SEMANTICO
EN LA POESIA
DE BETHOVEN MEDINA


JUAN PAREDES CARBONELL *

El libro que nos propone leer Bethoven Medina titulado Y antes niegue sus luces el sol, verso que corresponde al segundo pie de verso de la segunda estrofa del Himno Nacional del Perú, es una invitación a la búsqueda del sentido más que a la de una significación. El lector se siente de pronto sorprendido, pues no sabe qué actitud asumir semejante a la del andariego que se detiene exactamente en la intersección de un camino que se abre en cuatro direcciones opuestas, y no se decide por cuál de ellos proseguir.
El libro nos propone cuatro lecturas aún cuando sólo se trate de dos discursos literarios completamente diferentes.
De un lado el texto poético de factura multisensorial, que se inspira en la experiencia histórica de un pueblo, narrado en la letra del Himno Nacional y de otro lado, el texto igualmente poético, a partir del hipotexto o himno patrio. Este singular procedimiento de escritura ha determinado que por cada pie de verso del texto lírico consagrado a recordar ceremonialmente a la efemérides patriótica de la Independencia del Perú, en su gesta libertaria, cuyo punto culminante fuera la Batalla de Ayacucho, se escriba 52 poemas titulados con el pie de verso de cada una de las cuatro estrofas del texto paradigmático. De tal manera que los 52 pies de versos de que se compone el Himno Nacional que escribiera José de la Torre Ugarte dan origen a igual número de poemas brotados de la pluma de Bethoven Medina.
El segundo ritmo de lectura nos remite a un esquema topográfico, donde el movimiento visual del iris del ojo quiebra la línea horizontal de izquierda a derecha que sigue la lectura corriente del texto impreso. Es una lectura en zigzag siguiendo la forma de un metro quebrado en triángulos equiláteros; los versos de las estrofas I y II dan título a los poemas del libro y los versos de la estrofa III y IV, funcionan como versos finales de cada texto poético.
La tercera lectura corresponde al texto del Himno Nacional con que se rubrica el libro y que aparece como epílogo, además de operar como índice o tabla de títulos de los textos del libro.
La cuarta lectura es convencional, sintagmática, y corresponde a la disposición del discurso del poema en su orden normal. Pero aquí también lo convencional se obstruye pues el poeta hace un juego, una combinación de textos e intertextos, extraídos de contextos literales históricos, de cancioneros y sociolectos de la cultura popular.
En su enunciación formal, es evidente que el autor se ha salido del cauce encadenante del discurso, como registro hablado o escrito, y ha ensayado la experimentación poética del discurso caótico en donde el sujeto nominal no se corresponde con el predicado y la frase verbal carece de un orden externamente coherente, en armonía con la regla lógicas de la predicación.
Otro de los rasgos de composición dominante es la transtextualidad de que se habló en un principio con respecto al tratamiento del Himno Nacional y la inserción de intertextos provenientes de otras fuentes.
La experimentación poética de este calibre en estos tiempos de ultradesarrollo técnico y científico, en el que a la ciencia le cupe el acto maravilloso de alterar la realidad, ya sea transformándola o reproduciéndola, capacidad negada absolutamente al arte, que solo la representa, es un acto de desobediencia, de rebeldía, de transgresión a los cánones establecidos y, en consecuencia, de abierta subversión estética. La poesía se pone en una situación ultra lírica , rompe el cordón umbilical del orden discursivo, la estabilidad estética, la tradición, lo acostumbrado y la creación adquiere otras formas de artificio. La poesía barroca fue la primera manifestación de ese género y por consiguiente la primera dislocación en la relación comunicativa autor-lector, por cuanto toda transgresión al signo, todo forzamiento del símbolo literario, conlleva a una ruptura entre el destinador y el destinatario, entre el emisor y el receptor. El lector queda fuera del esquema de la comprensión textual y, por consiguiente, de la comunicación. Fue con el advenimiento de los vanguardistas que el arte trastocó la línea de la tradición discursiva ante la irrupción de la tecnología electrónica y el nacimiento de una nueva era científica cargada de anuncios y revoluciones ultramecánicos. Los surrealistas y dadaístas , en primer lugar, que cambiaron la lógica poética de lo racional a mecanismos inconscientes, oníricos, de la articulación poética. Se impuso el desorden sintáctico y alógico más a tono con los desbordes del sentimiento y la emoción.
La poesía ingresó a un periodo de franca renovación con poetas precursores de un nuevo estilo como Whitman, sobre todo, en tiempos más modernos, al que sucede Apollinaire, Mallarme, Rimbaud, Ezra Pound, César Vallejo, Pablo Neruda. Fueron Laforgue y Pound quienes, sin embargo, acabaron con los últimos rezagos de la retórica tradicional e incorporaron los intertextos e intratextos en lengua extranjeras como el griego clásico y el chino, en el caso de Pound, y las parodias y paráfrasis de textos consagrados, en el caso de Laforgue. Como se sabe, Vallejo no fue ajeno a estas experimentaciones, aunque cobren en su poesía más relieve la coloquialidad y el irracionalismo poético, la exploración de la función de los significantes lingüísticos y la estructura del verso.
Ezra Pound y Vallejo no nacieron, sin embargo, por generación espontánea, ya antes que ellos, fueron Apollonaire y Mallarme que se aventuraron en fundar una nueva poesía cambiando los cánones hasta entonces imperantes: quebraron la linealidad versal y le otorgaron una funcionalidad al espacio de la página intentando una nueva disposición estructural al esquema lineal de la escritura. De las avariaciones topológicas de la presentación del discurso poético a la desconstrucción del verso a formas cada vez mas alógicas y transoracionales, se llegó a la pura sonoridad de la poesía concreta y con ello a la desaparición total del sentido. El verso se resquebraja y el pensamiento poético, lineal y continuo, se descompone en estructuras desconexas, en frases sin sucesión lógica ni orden, sin relación de causalidad y efecto. Lo que más tarde produjo como consecuencia natural el caoticismo semántico.
El poeta pierde respeto por las reglas y da paso a una anarquía escritural. Surgen las corrientes fónicas rítmicas de la poesía concreta en que se anula el concepto poético y el sentido interior, primando las estructuras aliterantes y la iconografía versal, en sus formas externas. En cierta medida estas exploraciones y búsquedas formales le dieron un aire de postmodernidad a la poesía contemporánea. Surgieron nuevas estéticas, entre otras la estética de la negatividad de Theodoro Adorno, que resalta la tendencia a lo antibello, continuada por otra teoría mas fuerte, aquello que Tzvedan Todorov denomina, estética experimental. Cantera ésta de la que no somos ajenos en el ámbito hispanoamericano como aparece de la poesía alógica del argentino Homero Aridjis. En el Perú, aparecen nuevas figuras estelares con César Moro y Martín Adán, Carlos Oquendo de Amat, Antonio Cisneros, José Ruiz, Rodolfo Hinostroza, César Toro Montalvo y Manuel Pantigoso, a los que habría que añadir a Santiago Aguilar y Bethoven Medina. Existe, pues, una tradición de poetas que experimentan con las formas versales y estróficas en su afán de construirse un perfil literario y un idiolecto personal que les libere de la angustia de las influencias, empresa esta difícil como lo asegura Harold Bloom, en su conocida obra sobre este punto “La angustia de las influencias”.
¿Pero qué nos ha querido proponer el poeta Medina en su libro Y antes niegue sus luces el sol al margen de sus tentativas formales?
Un texto poético que nos orienta a cuatro direcciones de lectura podría deducirse que también nos propone idéntico número de mensajes.
Como ya habíamos enunciado Bethoven Medina asume una estrategia transtextual tomando como texto paradigmático el texto del Himno Nacional pero solo en su función referencial: la lucha por la independencia del Perú después de 3 siglos de ominosa opresión. Y juega a partir de ahí (el acto de creación es un acto lúdico) con los espacios históricos y temporales de su visión poética en un orden narrativo asintagmático, mejor dicho, sin devenir cronológico, ni sucesión temporal, pero marcado por sincronías, mejor dicho, por grandes acontecimientos históricos.
La historia de la Conquista y la de Colonia hispánica seguidos por el heroico movimiento insurreccional y libertario de los pueblos nativos oprimidos que constituyen los tópicos argumentales dominantes. A partir de esta idea nuclear, el poeta inicia un proceso desconstructivo de la historia y del Himno, en la manera como lo entiende Hans Gadamer, el crítico de literatura más importante del momento: primero, proceso de desmontaje del texto paradigmático o sea del Himno Nacional pues usa cada pie de verso de los 52 que tiene para exponer sincrónicamente los momentos más estelares de la historia peruana.
En ese exponer el relato de la experiencia histórica del pasado en la disyuntiva opresión - libertad nacional, el poeta urde otra historia que va con la época actual pero idénticamente ominosa, el estado de opresión económica-social igualmente impuesta desde afuera por el imperialismo neocolonial. Sin cambiar los significantes de su enciclopedia verbal, el aparato lingüístico instrumental es el mismo, el poeta pone en registro dos enunciados, dos argumentos, dos ideas cruciales homologadas por una misma causa y un mismo efecto: la opresión tanto social como económica de los pueblos latinoamericanos por el poder hegemónico de los dos ejes que controlan el destino del mundo. Sugiere entonces una nueva lucha por la independencia.
No sólo se trata de dos insurrecciones y dos independencias, también de dos ideologías: la ideología de una patria libre y la ideología de una potencia dominante, como ocurrió en el pasado y ocurre hoy en el presente.
El poeta sincretiza su emoción histórica en estos dos grandes enunciados: opresión y libertad, que son la denotación inmediata de su discurso poético, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos, que tales variables son los factores dominantes en la historia general de los pueblos americanos subordinados al imperialismo dominante. En su sentido connotativo, este estado social, real e histórico, por la que atraviesa Latinoamérica, pues no es un asunto nacional únicamente el colonialismo de ayer y el neocolonialismo de hoy disimulado bajo la piel de cordero llamado globalización, son dos procesos históricos que se relevan la posta y se suceden fatídicamente sobre toda la orografía latinoamericana. De esta doble visión sincrónica determinadas por dos experiencias históricas, la del pasado y la del presente, surgen dos discursos enjuiciadores, abiertamente críticos: en primer lugar tenemos el texto del Himno Nacional, discurso épico como texto que relata una historia y en segundo término el texto poético, discurso lírico convulsionado, que narra los acontecimientos sin orden ni plan lógico pero sujeto a una emoción poética de detalles particulares nacidos del devenir histórico, con sus rasgos individuales propios de cada época: conquista, colonia, insurrección, guerra patriótica, y neocolonialismo a partir del ultimo siglo. Para lograr su propósito el autor se vale de una gran variedad de microcontextos, antropológicos, económicos y sociales, que reseña acrónicamente, sin lógica temporal, pues su emoción de cronista épico-lírico ve el drama peruano como totalidad y no como acontecer efemérico en sucesión diacrónica. En consecuencia, el poema de apertura “ Somos libres seámoslo siempre”, plantea la estrategia inicial del discurso:

Somos libres
debemos ser para cruzar áreas verdes
haciendo caer telones de la tarde
Desde Manco Inca
y la Emancipación (1536)


(De : Somos libres seámoslo siempre, pág. 15)
***
Recordad a los hermanos Salcedo (1688)
y a 4 extremidades arrancadas de tronco
humano

***
Caballos tiran a Tupac Amaru II (1780)

***
Diego Amaru regresa en la apertura de niño naciendo
***
Dónde este Jorge Chávez
“Arriba siempre arriba hasta las estrellas”


(De: Somos libres seámoslo siempre, pág. 16)
***
La historia nacional que nos es narrada poéticamente, no asume un orden lineal ni cronológico, como se estila en las crónicas de los historiadores, sino que, por el contrario, desarticula la unidad orgánica y la fragmenta en cuadros para darnos una visión total del suceder panorámico correlativo a 500 años de existencia social. De ahí que resulta viable sincretizar el total de acontecimientos más notables que históricamente ocurrieron en el transcurso de todo ese tiempo en un suceder caótico pero articulados por la emoción del poeta.
La enumeración sin orden y por momentos hasta reversible de las efemérides históricas interpolada con las experiencias personales del autor que reproducen la existencia cotidiana, sincrónica, de la realidad problemática de este siglo, adquiere un ritmo dinámico de retroproyector multimédico. A fin de darnos esta impresión Bethoven recurre a desarticular el lenguaje y romper la estructura lógica del pensamiento racional, en una multiplicidad de referencias de sucesos y cosas. Este rasgo característico de su poesía, el caoticismo, el fragmentarismo, la enumeración, viene por tanto de canteras lejanas. Como lo atestigua Spitzer, desde los textos bíblicos, pero con acentuada persistencia, de la poesía barroca de Góngora, Quevedo, Calderón y en tiempos mas modernos, de Walt Withman, Salinas, Vallejo, Neruda.
En los textos de Bethoven el rasgo de estilo se distingue por la desarticulación total del discurso en partículas frásicas, ya sean nominales o predicativas pero sin un patrón racional de vinculación, de manera que replantea una desacostumbrada forma de lectura. El lector, por consiguiente, como lo advirtió Valery, para la literatura de este tipo, está obligado a reaprender a leer.
Reaprender a leer significa que el receptor medio, no ilustrado en técnicas de comprensión e interpretación del discurso literario experimental, decodifique el texto siguiendo la forma multiplural de abordarlo en su escritura metafórica y figurada o en su estructura sintáctica alógica, para aprehender los sentidos subyacentes que en su fondo reposan.
Explorar en el texto de esta naturaleza exige procedimientos no convencionales, desacostumbrados y por tanto una reformulación del código habitual dado por el discurso poético que ha generado sus propias reglas.
Yo diría que el caoticismo en el discurso de Medina no es lexemático, de enumeración de cosas, de inventario referencial en un orden asintáctico, sino de conceptos incoordinados sinsemánticos como se observa en el lenguaje patológico de los que sufren disfunciones en el habla, aspecto de la literatura estudiado en profundidad por el teórico ruso Tzvetan Todorov, Julia Kristeva y Lacan.
La incoherencia conceptual poética anula el pensamiento cartesiano pero produce un efecto de sorpresa, de estupefacción transemántica, dejándonos en ebullición emocional, en expectativa psíquica, ya que el mensaje en opacidad es intuido más que razonado.
Veamos tan solo para comprobar este aspecto:

El camino se entreabre
para el regreso
costumbre de extraer con mis brazos que no son
espadas del aire
y sin Pitágoras solucionar
de cómo la gallina puso a la luna tan alto
cuando el río Huamachuco olvidó tu fanal
a espadas del sonido


(De : De los libres el grito sagrado, pág. 32 )

*****

Irremediablemente debajo de llantas de un bus
los días son entusiastas pollitos en corso
venidos a comer en mi pecho
maíz chancado
lagrimas granuladas
así son los días bajo el Fondo Monetario Internacional

(De: Que faltemos al voto solemne, pág.19)

Como se podrá apreciar los referentes conceptuales están obviamente manifiestos: más no la unidad lógica del pensamiento.

El camino se entreabre
para el regreso
***
costumbre de extraer con mis brazos que no son
espadas al aire
***
y sin Pitágoras solucionar
de cómo la gallina puso a la luna tan alto
***
cuando el río Huamachuco olvidó tu fanal
a espaldas del sonido

Tomada así individualmente, por separado, cada frase, cada lexia, contienen no sólo referentes sino también un sentido al margen de su descoordinación conceptual.
Ejemplo: “El camino se entreabre para el regreso” en donde los lexemas “camino” , “entreabre” y “regreso” son pertinentes semánticamente en su denotación independiente, aunque leídos de conjunto adquieren el carácter de una figura por el verbo “entreabre” que alude a las dos hojas de una puerta. El sentido se quiebra o altera cuando se conexa el primer verso al segundo:
“Costumbre de extraer con mis brazos que no son espadas al aire”
que igualmente encarna una figura poética pero con el que nada tiene que ver semánticamente, a no ser que efectuemos una lectura semiótica y asociemos camino a brazos y brazos a entreabre pero aún así no encontramos la ligazón razonable con la frase “costumbre de extraer”. Más razonable aunque totalmente lógico es el enunciado de predicación contradictoria: “ Costumbre de extraer con mis brazos” (frase totalmente prosaica) “que no son espadas al aire” (frase de intención descriptiva), de orden evidentemente coloquial construida con una metáfora lexicalizada con sentido humorístico brazos-espadas.
El caoticismo, pues, de Medina no es lexical sino semántico y se posiciona en el estilo de los superrealistas, Breton a la cabeza. El asemantismo racional de gran parte de la poesía de esta época es lo que marca la calidad de vanguardia e impertinencia expresiva y hace que la poesía se rejuvenezca generando nuevas expectativas en el lector pero asimismo nuevas exigencias.
La exigencia es cognoscitiva, vale decir, intelectual: como llegar a desentrañar el campo de sentidos en los estratos poéticos de un discurso que se distingue por la opacidad de sus proposiciones, por asociaciones impertinentes contrarios al concepto cartesiano. El metalogismo es el instrumento para que el poeta converja en la cadena de la frase una erupción de voces de diversas fuentes y referencias sin ilaciones conceptuales pero coherentes con la visión del poeta. El recurso lexical acumulado en la estructura de los enunciados sin concierto lógico hace que su poesía sea de objetos, de cosas y elementos, de todo orden: ecológico y cultural, humanos y animales, protagonismos y repertorios de diversa índole.
Citamos algunos ejemplos :


Saltando acequias en Ancash los comuneros
Observan sangre
-violación- sangre+huesos+carne=cuerpo
pepinos y chirimoyas
inocentes letras
tiempo descorazonado

(De : Al tirano impotente lanzando, pág.71)

***

Huayna Cápac anduviste por Tahuantinsuyo
en aleteos de follaje de enjambres
¿y qué nos dejaste?

Bartolomé Herrera y Toribio Rodríguez
ambos con boinas e ideales homogéneos
como gotas de lluvia
sobre techo de mi casa
donde no hay violinista
en este Perú que calzo a grado bajo cero

¡División adelante! ¡Paso de vencedores! ¡Armas a discreción!


(De: Desde el istmo a las tierras del fuego, pág.52)

La técnica del bricoleur, como la hace ver Levi Strauss, es una propiedad del arte primitivo y consiste en utilizar los elementos existentes más disímiles en la construcción del objeto artístico. Este es el papel que desempeñan los intertextos, característica de la literatura postmodernista como lo han hecho ver críticos de la talla de R. Barthes, Rifafaterre, Kristeva y Gerard Gennet. En la literatura peruana lo encontramos en el libro “Contranatura” de Hinostroza y en la poesía de Toro Montalvo y José Ruiz . No de otro modo se evidencian las influencias conscientes o inconscientes, en el estilo, literario, a no ser en los modos escriturales, influencia que Elliot lo justificaba como necesaria y que Bloom lo explicita en su singular estudio “La angustia de las influencias”, y de la cual los escritores de obras de creación no pueden ser excluidos, porque a fin de cuentas como dice el axioma bíblico, no hay nada oculto bajo el sol.
En el caso del poeta B. Medina es una forma de escapar de la tradición, de renovarse en el texto, de avanzar y vivir, porque renovarse, como lo dijera Rodó, es vivir.

* Profesor, periodista y poeta. En los años 60 integró el grupo "Trilce". En 1959 obtiene el Primer Premio Nacional de Poesía "Ariel" por "Canto a la Madre de todas las Edades". Recibió una Mención Honrosa en el I concurso "El Poeta Joven del Perú" de 1960. En 1963 su poemario "La estación y el amor" ocupa el segundo puesto en el concurso realizado por el Club de Leones de Trujillo. Luego publicará: "Biografía del amor sin nombre" (1964), "La palabra y el muro" (1973), "Balada de la mujer común y los jardines" (1975). En 1990 publica su ensayo "César Vallejo: Tipología del discurso poético" premiado en el Concurso Latinoamericano CICLA-1988. Seguirán "Meditaciones de un Oso Caminante" (1992), "Canto a la Madre de todas las Edades" (1999), "Sonetos del Amor Pueril" (2002) y "La Familia Sagrada" (2007). Trabaja actualmente como profesor en la Facultad de Educación y Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Trujillo.

CARLOS BAYONA MEJÍA

EL ÚLTIMO DE LOS POETAS ERRANTES

Nivardo Córdova Salinas*

Nadie es profeta en su propia tierra. Y esto nuevamente lo confirma el poeta piurano Carlos Bayona Mejía, quien recorre todo el Perú con sus poemas y sus libros.
Desde lo alto de un promontorio de rocas esculpidas por el viento, en el corazón de la ciudadela Pachacutec -en el distrito limeño de Ventanilla- el poeta Carlos Bayona Mejía (Piura, 1967) contempla el mar. Su mirada se pierde en la nostalgia y recuerda su infancia en la caleta paiteña de La Tortuga, donde nació. “Mi padre, Julio Bayona Montenegro era un hombre muy trabajador: salía de pesca o aprendía nuevos oficios, como el de mecánico o albañil. Mi madre, Rosa Mejía Chunga, natural de Catacaos, tenía una pequeña picantería en casa, trabajo con el que nos mantuvo luego del fallecimiento de mi padre”, recuerda.
Aquí en Pachacutec, frente al mar nublado, el poeta viene semanalmente a cuidar su pequeña casa de esteras y madera, producto de una invasión en el arenal, mientras ahorra dinero para construirla. Pero en Lima, Bayona no es un migrante más. Es un poeta que viene del corazón del pueblo y va hacia él como quería César Vallejo. Y en esta metrópoli, que ya bordea los diez millones habitantes, acaba de nacer Gonzalo, su segundo hijo. Mientras el mayor, Julito, estudia la primaria y su diligente esposa Karen es el remedio de su soledad.
“Lima a veces te expectora con violencia. Pero también es una ciudad acogedora que diariamente recibe a todos los que vienen a buscar trabajo”, afirma. Bayona llegó a la otrora Ciudad de los Reyes hace más de quince años y en esta urbe él repite la misma historia experimentada por miles de migrantes: la búsqueda de un sueño. Sin embargo, Piura sigue siendo una presencia constante, que se refleja no sólo en el acento dulce de su voz norteña, sino también en todos sus referentes culturales y vivenciales. “Siempre llevo a mi tierra en el alma”, expresa.
Su infancia transcurrió en Piura, donde tuvo que recuperarse de un accidente que le afecto la pierna derecha, producto de una caída casual. Fue un episodio trágico, que marcaría su existencia hasta hoy. Pero él no se inmuta, y nos dice que la función debe continuar porque sabe que “Hay golpes en la vida, tan fuertes…”.
Sorprende no sólo su resistencia física, a pesar de las dolencias, sino su fortaleza espiritual. El bolso que suele llevar con decenas de libros debe pesar más de treinta kilos, y con él sube a los omnibuses y combis, y recorre no sólo grandes librerías en el centro de Lima, sino también visita a los libreros ambulantes del jirón Amazonas y los de los distritos periféricos –los “conos” limeños” – de Ciudad de Dios, Comas, San Martín de Porres, Los Olivos, Carabayllo, Villa El Salvador, Villa María del Triunfo.
Como escritor, Bayona se ha labrado un camino a puro pulso, sin necesidad de padrinos literarios, sin apoyo de grandes editoriales, sin malabarismos ni artificios. Solamente con su voz. Recuerda que se inició en la poesía cuando era adolescente, y en el colegio solía declamar encima de las carpetas, mientras sus compañeros y profesores pensaban que no estaba totalmente cuerdo.
“El propio director recomendó que, a causa de mis poemas, me hicieran un examen psiquiátrico. Me acuerdo que el médico, después de conversar largo rato conmigo me dijo: tú estás muy bien, sigue escribiendo”, afirma. Desde entonces no dejó de escribir. Al concluir la secundaria ingresó a la Escuela Superior de Bellas Artes Ignacio Merino, donde concluyó sus estudios de dibujo y pintura. Su tesis sobre el pintor Víctor Humareda todavía espera el momento preciso, el paréntesis en la sobrevivencia, el alto en el camino.
Bayona ha logrado consolidar su fe y su aliento poético. En sus inicios, solía recorrer plazas, colegios, universidades y alamedas difundiendo sus “plaquetas” literarias. Así conoció casi todo el Perú, organizando ferias populares de libros “de a un sol”, ofreciendo recitales y escribiendo sus poemas. En uno de ellos precisamente dice: “He de ser siempre caminante / puro caminante hasta en / los codos. / Así, me han de llamar marinero trotamundo / viajero sin motivos. / Luego dirán los que me vieron tejiendo alfombras / en caminos hechos de relámpagos / terco, puro terco…”,
Y pensar que un comentarista se refirió a Bayona en términos despectivos, llamándolo “aquel personaje que reparte papelitos”, a él no importan ese tipo de epítetos, pues su poesía se ha fortalecido, al igual que la de otros extraordinarios poetas piuranos de su generación como José María Gahona, Efraín Rojas, Raúl Saldarriaga o Gabriel Garay, por mencionar sólo algunos casos notables.
La vida, y también la muerte, son los grandes temas de su poesía. Recientemente, Bayona se sintió conmocionado por la trágica muerte del poeta limeño Josemari Recalde. “Lo conocí en la biblioteca de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Era un ser muy especial, sencillo, pero tenía un dolor en el alma. Me dedicó un ejemplar de su poemario El libro del sol y luego quedamos en vernos. Días después, leyendo un periódico, me topé con la noticia de su suicidio”, recuerda, mientras recita el poema “Prolongación del misterio” que ha dedicado a Recalde: “Porque somos árboles milenarios / en nuestras cabelleras manchadas de estaciones / Llegan pájaros agoreros / Arrieros buscando el aire y la sombra. / No importa cuál sembrador, con qué sombrero / Nos tiraron en dúctiles tierras. / ero somos al fin y al cabo árboles fuertes y profundos. / Nos cortan, nos rebanan las coronas. / Nos vuelven estúpidos a veces / podándonos el alma; nos quitan nuestra / fuente de vida.
Como siempre somos resistentes / a las mutilaciones. / Crecen crispados dedos. / La libertad ensayando nuevos vientos. / La tierra alimenta nuestras voces. / Nacen embriones vestidos de alegría firmamento. / Pues en nosotros queda la prolongación del misterio / la luz y nuestras vidas colgándose del tiempo”. Ese mismo poema, también se lo dedica al poeta chiclayano Juan Ramírez Ruiz, fallecido trágicamente el año 2007 en Virú.
Hoy, este mismo mar de Ventanilla, que hace años fue la tumba de los jugadores del Alianza Lima, recibe hoy los ecos del poeta. Los años no han pasado en vano: aprendió que en la vida –y también en la literatura– sólo debe haber lugar para los sentimientos puros. El autor de Poemas nostálgicos (1990), De la sombra a la luz (1991), Poemas sin nombre (1992) o plaquetas con títulos singulares como “Dientes burilados en parques de piedras”, acaba de ser incluido en “21 poetas del siglo XXI + 7” antología poética editada el 2006 por el escritor Manuel Pantigoso. Esta inclusión es un mérito, teniendo en cuenta el silencio de la crítica oficial sobre su obra, aunque paradójicamente decenas de páginas en Internet dan cuenta de su obra literaria. Mientras conversamos de regreso a Lima, después de haber visitado la casa del poeta en Pachacutec, Bayona nos sigue relatando episodios de su infancia. En el puente Zarumilla bajamos del vehículo, y aunque él insiste en cargar su bolsa de libros yo le pido que me permita ayudarlo. Y así llegamos hasta un mercado, donde el poeta directamente me lleva al puesto de pescado. Con ojo experto, escoge las caballas más frescas –estas no vienen de Sechura, lamentablemente-, busca luego limones, rocoto y cebollas, con las que más tarde, en la pensión donde vive provisionalmente junto a su familia, prepara un exquisito cebiche piurano, con el mismo arte con el que escribe sus versos. Yo simplemente lo observo, agradecido y agradecido.

*Periodista
nivardo.cordova@gmail.com

PROYECTO "POESÍA JOVEN"

ENTREVISTA A MANUEL MEDINA

Diómedes Morales Salazar

En términos generales, Manuel, ¿cuál fue el objetivo principal para fundar el Proyecto de Poesía Joven para los estudiantes de Trujillo?
En principio era, y continúa siendo, el hecho de que los jóvenes tengan esta experiencia creativa. En los colegios la literatura no se explora por el ámbito de la creatividad, básicamente aquello que se ha denominado Plan Lector consiste exclusivamente en que los jóvenes revisen con cierto criterio técnico, un análisis de novelas y cuentos, muy pocas veces poesía, y realizan una especie de evaluación con los criterios curriculares de la educación convencional. Y con el Proyecto de Poesía Joven tratamos de explorar la otra parte, para que los jovenes tengan una experiencia con el lado creativo. En ese sentido, el objetivo fundamental es hacer que los jóvenes puedan tener esta experiencia directa con la creatividad literaria, en el ámbito poético, porque creemos que esto viene a formar, a complementar un poco más aquel aspecto eminentemente teórico de los centros educativos. Es por eso que en el Proyecto, que ahora cuenta con 35 colegios, de diferentes distritos, (tenemos colegios de Trujillo, El Porvenir, La Esperanza, Laredo, Moche, El Milagro, Salaverry, etc.), que están trabajando justamente en el ámbito de la producción literaria. Poesía Joven tiene ya seis años en actividad y los jóvenes, a través de un proceso formativo en los talleres de creación y eventos descentralizados con frecuencia mensual en la Casa de la Emancipación y los distritales con frecuencia semanal, pueden poner en práctica todo su talento literario y desarrollar al máximo este lado creativo que es fundamentalmente la dimensión en la cual se mueven los objetivos básicosa del Proyecto Poesía Joven.

Durante la existencia del Proyecto Poesía Joven, ¿cuáles son los mejores poetas que han producido los Grupos Literarios Escolares?
Un gran porcentaje de jóvenes han llevado a la poesía a lugares que nosotros ni siquiera imaginábamos, que vienen trabajando desde que de alguna manera la tocaron o la descubrieron un poquito más debido al Proyecto de Poesía Joven, desde el año 2003. Hay jóvenes que terminaron la secundaria, entraron a la universidad, e incluso la primera promoción que tuvimos el 2004 ya está en este momento prácticamente terminando su carrera universitaria. Y tenemos abogados, ingenieros, médicos, que están terminando su carrera profesional pero que continúan en el ejercicio literario, poético. Hay un grupo de jóvenes que de estos seis años quieren dedicarse a la carrera literaria propiamente dicha, pues han ingresado a la carrera de educación en la universidad para especializarse en literatura, pues han visto en ella un modo de vida, al márgen de su ejercicio profesional, porque quieren seguir trabajando en el ámbito de la producción literaria. Eso nos llena de satisfacción, porque el objetivo fundamental del Proyecto no es crear escritores...

¿Sinó…?
El objetivo es que todos los jóvenes que vienen cada año, que son alrededor de 300, que comparten con nosotros todas las semanas conversaciones, eventos, publicaciones, etc., es que ellos principalmente tengan una experiencia eminentemente creativa y espiritual a través del arte de la poesía. Si ellos, luego de esta experiencia que dura un año, quieren continuar con su ejercicio literario, obviamente, serán lo suficientemente consecuentes para llevar esto que es, a la vez hermoso y entrañable, también difícil. Ellos tendrán toda la fuerza y toda la determinación de seguir escribiendo para publicar en algun momento y entrar a formar parte del círculo de intelectuales literarios del departamento.

Esta experiencia creativa, que dura un año, ¿no crees que ha permitido también la creación de muy buena poesía a lo largo de estos seis años, puesto que ahí están las antologías editadas anualmente para demostrarlo?
Hay cuatro antologías, y preparámos ya la quinta antología para el próximo mes. Entiendo que esta poesía que vamos obteniendo a lo largo de estos años formativos, es un poesía inicial. La literatura, lo sabemos quienes estámos imbuídos en ella, es una carrera que se va forjando con los años, con las décadas. Yo pienso que la buena literatura se va macerando con la experiencia de la vida, con todo lo que podemos percibir, asimilar, etc., de todo lo que nos rodea. Y estos jóvenes que están en el Proyecto tienen en promedio trece, catorce, quince años, la mayoría...

¿Pero a esa edad empezámos la mayoría de poetas, no?
Por supuesto. Pero por eso me parece que es el punto inicial, el primer escalón a efectos de mirar a la poesía con otros ojos. Como les digo a los jóvenes cuando vienen: en el colegio, en alguna clase improvisada de composición, el profesor de literatura con sus máximas buenas intenciones, dice escriban un poema a tal cosa, a la bandera, a la independencia, a la navidad, etc., y de alguna manera genera que los jóvenes puedan expresar, en forma libre, sus emociones. Aquí en el Proyecto tratamos de ser un poquito más profundos con respecto a ese proceso creativo en un poeta, y tratamos de mirar la poesía pero ya por dentro, cuáles son los ejes creativos, los ejes temáticos, los ejes emotivos, que mueven a un autor a generar un buen poema, y darle la dimensión de obra de arte...

En todo caso, ¿podémos entender que el Proyecto de Poesía Joven se ha creado para complementar la educación literaria que se imparte en los centros educativos?
¡Claro que sí¡ Pensamos que desde la Municipalidad venimos aportando con un granito de arena, desde la Sub Gerencia de Cultura estámos trabajando arduamente para efectos de que, efectivamente, esto sea un complemento a los postulados demasiado teóricos que se desarrollan en los centros educativos. Pensamos, modestamente, que la literatura no se debería impartir con esas estrategias obsoletas que siguen en vigencia en los centros educativos. Me parece que en literatura debemos trabajar estrategias un poco más innovadoras, a efectos de que los jóvenes puedan leer con entusiasmo, que puedan buscar los libros con pasión, y que realmente puedan sentir la literatura, porque si vamos a exigirle a un joven que lea, analice o cree una composición, un poema, un cuento, con exigencia, con presión, de alguna manera chantajeándolo con una nota, creo que todo este universo bello, profundo y encantador de la literatura, se convierte en una tortura.

Esa tortura, a la que te refieres, Manuel, lo entiendo yo, por supuesto desde una visión externa a la actividad que ustedes desarrollan, que la mayoría de profesores que enseñan literatura, todavía se basa fundamentalmente en la poesía romántica, clásica, de soneto, verso y rima; y ahora, pues, por lo menos desde 1950 a nuestros días, se escribe en verso libre, ¿no crees que esta contradicción está motivando estas desavenencias literarias en los centros educativos?
Mira, yo lo tengo más o menos claro, porque pienso que vamos mirando los resultados año a año, vamos converzando los resultados con los profesores de comunicación (antes eran los profesores de literatura), en el problema del lenguaje; pero yo tengo mucho respeto por la poesía clásica, pienso que los jóvenes también deberían tener, así como descubrir a los clásicos de la vanguardia literaria del siglo XX, asuntos tan experimentales como Joyce, Octavio Paz, Pablo Neruda, el enorme Vallejo, etc., me parece que los clásicos literarios con métrica, con rima, con estructura clásica, son fundamentalmente también para la formación. Yo no concibo una formación completa de un joven que ama la poesía, o que está interesado en todos estos asuntos, que solamente tenga una visión vanguardista de lo que es la poesía. Me parece que para ser un buen vanguardista, primero, por lo menos hayamos visto a los franceces del siglo XIX, y parte del XX en latinoamérica, en un movimiento hermosísimo, importantísimo que se crea con Ruben Darío, en el Perú con José Santos Chocano; los poetas clásicos, como Quevedo, por ejemplo, aquellos sonetos maravillosos de Jorge Manrique, el mismísimo Gustavo Adolfo Béquer, me parece que es toda una tradición literaria clásica fundamental, importante, y eso también se toca en los talleres que tenemos en el Proyecto Poesía Joven. Es decir, es importante experimentar, ¡claro!, el aspecto intelectual, el aspecto de la forma, ya que tenemos el internet a la mano, tenemos el cable, tenemos la television con 200 canales, es un mundo que va muy rápido con la tecnología...

Yo preguntaba esto, Manuel, porque se dan casos verídicos. Por ejemplo, un estudiante equis, no digamos ya del centro de Trujillo, pero sí de los distritos, que como integrante de estos grupos literarios es aficionado a la poesía clásica, a esos poemas como "Reir llorando", "Yo pido para mi madre", "Las abandonadas", etc., etc., que además de declamarlas escriben también en ese estilo, ¿no te parece, pues, que es ya un método retrógrado de crear poesía?
Permíteme redondear la idea. Yo pienso que sí, en efecto, hay chicos que, yo hablaba de los que están más inmersos en las actividades literarias, que deben necesariamente conocer a los clásicos. Los jóvenes que tienen su primera experiencia creativa en el colegio, y que tienen profesores que no tienen la suficiente preparación literaria para efectos de, a la vez de demostrarle un clásico también saber asesorarlos o guiarlos por la lectura de los vanguardistas, obviamente no tenemos en el aparato educativo profesores con todo ese vagaje. Son muy pocos en realidad, los profesores que investigan, que leen, y que aman la literatura, aún siendo profesores de comunicación. Es un problema grande, estructural, terrible. En ese sentido, obviamente, el alumno llega al aula y el profesor que solamente conoce una partecita de la poesía del siglo XX y generalmente de aquellos poemas que suenan bonito, que tienen su rima y que se declaman en casi todas las actuaciones, etc., se va creando un prejuicio, y en efecto, muchos de los jovenes que vienen a nuestros talleres vienen pensando que la poesía tiene esa fisonomía, y cuando van descubriendo otra cosa se dan cuenta de que en realidad es un prejuicio escribir de ese modo. Yo creo que fundamentalmente esto responde a la falta de conocimiento y de apertura (y sobre todo de amor) que tenemos los que de alguna manera estamos frente a los jovenes estudiantes, y no les sabemos mostrar un panorama general, y sobre todo con una buena estrategia para que los chicos puedan desarrollar al máximo su potencialidad creativa y sus conocimientos de la literatura.

Finalmente, Manuel Medina, ¿qué mensaje les podrías dar a los profesores de la provincia de Trujillo que enseñan literatura en los centros educativos?
Con absoluto respeto, unas modestas palabras de un joven escritor trujillano que ama la literatura, el tema de la creación literaria, los libros, la lectura; yo, no como docente, porque no lo soy, he tenido que fungir de profesor, ahora, con estos chicos que visitan los talleres, les diría a los profesores de comunicación, que enseñar, guiar, a los jovenes en esta dimensión profunda y hermosa que es la literatura, fomentar los hábitos de la lectura, es algo realmente importante y de gran responsabilidad. Si yo voy a mi salón, como profesor, y solamente voy a pensar en darles todo aquello que me exige la curícula escolar y voy a evaluar con notas y a mis criterios cualitativos les voy a colocar un número, un código para saber realmente si este alumno está preparado en el ámbito literario y este otro no, creo que cometemos un gran error. Yo entiendo todas las ataduras del sistema, entiendo todos los reglamentos y las estipulaciones del Ministerio de Educación, pero los que estamos muy cerca del tema de la literatura sabemos que leer un libro, escribir un poema, un cuento, pertenece a ambitos mucho más subjetivos, y yo pediría a los profesores que cuando estén frente a la clase, hagan que sus alumnos se enamoren realmente de los libros y, si se puede, del hecho de poder plasmar en un papel lo que ellos sienten, o lo que quieren decir. La literatura es algo realmente hermoso que yo creo que en una situación de tal especialización, que estamos viviendo actualmente, donde se le da más importancia al aspecto del razonamiento matemático, al razonamiento lógico, en las pruebas superiores de estudio, creo que el aspecto básicamente del arte, de la literatura, viene a complementar la formación de un joven en esta etapa de su vida. Entonces, yo pienso que la literatura es importantísima, pero hay que asumirla como tal, como una dimensión profunda, como una dimensión en la cual tenemos que sacar lo más profundo de uno y obviamente, como tal, pienso que aquellas estrategias que se utilizan para otros cursos realmente no serán tan válidas para poder hacer que el joven se enamore de los libros y de todo este mundo hermoso que es la literatura.